Las Brujas de Salem. Arthur Miller: Vueltas al tiempo.

Carlos Bueno

18 noviembre, 2022

Arthur Miller - Wikipedia

Arthur Miller

Las Brujas de Salem

“Había tenido noticias del fenómeno de las brujas de Salem desde que estudiaba historia de los Estados Unidos en Michigan, aunque lo había almacenado en la memoria más bien como un misterio del pasado remoto, cuando la gente daba en creer que el espíritu podía abandonar el cuerpo de modo palpable y visible. Como enviado por el destino, llego a mis manos un ejemplar del libro de Marrion Stakey, The Devil in Massachusetts, y reviví aquella historia estrambótica tal como la recordaba, aunque esta vez con minuciosidad escrupulosamente sistematizada.

 

Al principio rechazaba la idea de escribir una obra sobre este tema. Mi racionalidad era demasiado fuerte, pensaba yo, para dejarme atrapar por aquel estallido de irracionalismo salvaje. Una obra teatral no puede describir sin más una emoción tiene que convertirse en dicha emoción. Pero poco a poco, en la imaginación fui estableciendo un vínculo entre yo y Salem y entre Salem y Washington, pues, me parecía que  las vistas que se celebraban en Washington eran intensas y hasta abiertamente rituales. A fin de cuentas, el Comité sabía de antemano en casi todos los casos qué querían declarar los testigos: el nombre de sus camaradas de Partido.

 

Hacía mucho que el FBI se había infiltrado en éste y los confidentes habían identificado a los participantes de diversos mítines. El principal objetivo de las vistas, ni más ni menos que como en Salem del siglo XVII, era que los acusados hicieran confesión pública, que abjuraran de sus cofrades al igual que de su amo, el demonio y que garantizasen la nueva y sublime lealtad rompiendo los detestables votos antiguos: tras lo que se les dejaba libres para reintegrarse en la sociedad de los hombres de bien. En otras palabras, ambos mecanismos encerraban la misma perla espiritual entre sus engranajes: un acto de contrición practicado, no en la intimidad recoleta, sino al aire libre.

 

Las acusaciones de Salem se hicieron en realidad sobre una base legal más o menos sólida, ya que los acusados, además de culpables de tener trato con el Maligno, habían trasgredido la ley que prohibía la práctica de la brujería, delito civil a la vez que religioso; mientras que el que había delinquido contra el Comité de Actividades Antiamericanos no se le podía acusar de una trasgresión así, sino tan solo de un delito espiritual, el de haberse sometido a los deseos y la ideología de un enemigo político. Se le emplazaba ante el Comité para que respondiese por una mala reputación, pero una de las que pueden destruir la vida profesional. En efecto, parecía que la culpabilidad moral decretada por la administración podía borrarse fácilmente recurriendo a formulas rituales: se recitaba la lista de los compañeros de pecado y se abjuraba de la última religión. Sin duda era esta la parte triste y verdadera de la charada, porque a comienzos de los cincuenta eran pocos, y en el campo de las artes menos aun, los que no se habían desilusionado de los soviéticos.

 

Era este elemento inmaterial, la transacción espiritual surreal, lo que me fascinaba entonces, pues los ritos de la culpa y la confesión, seguían todos los formulismos de un proceso de la Inquisición.   Con la excepción de que las partes ofendidas no eran Dios y sus ministros, sino un comité parlamentario. Nos adentrábamos en el reino de la antropología y los sueños, donde los términos políticos no tenían cabida. La política es un oficio demasiado consciente para iluminar el tenebroso sótano de la mentalidad pública, cuyos desordenados territorios de traición e ira violenta están gobernados por temores secretos, inconfesables y vergonzosos. La era de McCarthy no hacía sino comenzar y nadie sospechaba que el senador escaparía incluso a las manos del presidente, hasta que el ejército, a cuyos venerados mandos trato de aniquilar, acabó con él.

 

Cuando decidí hacer un viaje de investigación a Salem, donde aun podían consultarse las actas originales de los procesos por brujería, me dirigía hacia mi interioridad al mismo tiempo que hacia el norte y en ambas direcciones no sin alguna inquietud. El día anterior al previsto para partir me llamó Elia Kazan para pedirme que nos viéramos. Puesto que no era un hombre que malgastase su tiempo y que era la segunda o tercera llamada que me hacía, sospeché que tenía que sucederle algo grave y que solo podía ser en relación con el Comité. Era principios de abril de 1952. Estaba seguro que mi amigo me diría que había decidido cooperar con el Comité. Según me contó en otra ocasión, hacia quince años había militado en el Partido comunista durante un período muy breve, pero ya no desempeñaba ninguna actividad política. La cólera me iba en aumento, no contra él, a quien quería como un hermano, sino contra el Comité, al que tenía ya por una banda de especuladores políticos con los mismos principios políticos que los mafiosos, o para el caso, posiblemente con menos”.

Arthur Miller. Vueltas al tiempo. Autobiografía. Tusquets editores. Barcelona. Octubre de 1988.

Blonde': The True Story of Arthur Miller's Relationship With ...

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Sobre Arthur Miller

Nueva York 1915- Connecticut 2005.

En la década de 1950 fue víctima de la caza de brujas. Acusado de simpatías comunistas, rehusó revelar los nombres de los componentes de un círculo literario sospechoso de tener vínculos con el Partido comunista ante la Comisión de Actividades antinorteamericanas en 1956, acogiéndose a la protección constitucional. A pesar de las presiones que sufrió -le fue retirado el pasaporte, no pudiendo viajar a Europa para asistir al estreno de una de sus obras-, Miller no dió ningún nombre, declarando que, aunque había asistido a reuniones en 1947 y firmado algunos manifiestos, no era comunista. En mayo de 1957 se le declaró culpable de desacato al Congreso por haberse negado a revelar nombres de supuestos comunistas. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos anuló la sentencia en agosto de 1958, de forma que no tuvo que ir a la cárcel. La atmósfera de aquel tiempo se plasmó en Las brujas de Salem. Entre sus obras más populares, están además, Todos eran mis hijos, Muerte de un viajante y Panorama desde el puente.

Arthur Miller - WikipediaArthur Miller at 100Marilyn Monroe y Arthur Miller | ANOCHE SOÑÉ QUE... VOLVÍA A… | Flickr

El macartismo es un episodio de la historia de Estados Unidos que se desarrolló entre 1950 y 1956, durante el cual el senador Joseph McCarthy desencadenó un extendido proceso de delaciones, denuncias, procesos irregulares y listas negras contra personas sospechosas de ser comunistas. Los sectores que se opusieron a los métodos irregulares e indiscriminados de McCarthy denunciaron el proceso como una caza de brujas.

Gente de los medios de comunicación, del gobierno y algunos militares fueron acusados por McCarthy como sospechosos de espionaje soviético o de simpatizantes del comunismo. Apoyándose en una fuerza de entusiastas  y alimentándose de la delación, adquirió un poder considerable. Su actividad destinada a desmantelar supuestas infiltraciones de agentes comunistas en la Administración pública se extendió pronto a los laboratorios de investigación y a Hollywood. Los empleados públicos debían someterse a un control de lealtad que costó la carrera a varios de ellos.

Arthur Miller | Biography, Plays, Books, The Crucible, Marilyn Monroe, & Facts | Britannica

 

 

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