…un sueño tan dañino y tan perverso como un mal amor…

Carlos Bueno

23 mayo, 2025

Jardines para pájaros: columna de Jorge Orlando Melo para El Tiempo | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo LozanoLibro escritos políticos de francisco de paula santander, jorge orlando melo, ISBN 9789583600838. Comprar en Buscalibre

 

Por eso es oportuno evocar, como ejemplo notable de esa capacidad de Hernando Valencia Goelkel, su comentario a El general en su laberinto, en el que destaca las calidades literarias de ese texto entrañable, pero desmonta la estructura ideológica, las tesis ingenuas que García Márquez quiso defender. En este brillante análisis, Valencia lamenta que la novela pretenda todavía alimentar la trivial e inútil querella entre las memorias de Bolívar y Santander y deja a la vista la ingenuidad de seguir elogiando a Bolívar, como un Colón que nunca hubiera descubierto a América, por el sueño bolivariano, por esa utopía fracasada reivindicada por García Márquez, que se ha convertido en «un Sueño tan dañino y tan perverso como un mal amor: su no cumplimiento es causa de todas nuestras desdichas, su eventual realización es pretexto para todas las retóricas y asidero para sucesivas utopías de pacotilla». Que esto se hubiera escrito hace quince años muestra hasta dónde era capaz Valencia Goelkel de ver a Colombia con profundidad, con una agudeza que ve más lejos que esfuerzos más eruditos y disciplinados, y a veces hasta con esa aparente capacidad premonitoria que tal vez proviene simplemente de no haberse dejado entusiasmar con palabras e ideas vacías.

Jorge Orlando Melo G

Hernando Valencia Goelkel | Mecánica CelesteHernando Valencia Goelkel

CAZA DE CITAS
Mi último suspiro

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  Plaza & Janes, 1982 - 251 páginas En España cuando yo era joven, salvo raras excepciones, no se conocían más que dos posibilidades de hacer el amor: el burdel y el matrimonio. Cuando, en 1925, llegué por primera vez a Francia, me parecía extraordinario y...

CAZA DE CITAS
…asi nacieron los signos de puntuación, esas partículas mínimas y poderosas que descubrió Aristófanes mientras trataba de medir, a través de los siglos, la respiración de Homero.

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Julio César Londoño Nota antigua. Los signos de puntuación fueron inventados por Aristófanes de Bizancio en la Biblioteca de Alejandría hacia el año 200 a. C. cuando preparaba una lectura pública de la Ilíada, el gramático leyó: “Canta oh musa la cólera del pélida...