…la injuria más espléndida que conozco…

Carlos Bueno

6 noviembre, 2022

Rafael Maya, abril 27 de 1924. Entrevista a José María Vargas Vila. Barranquilla.
Revista Cromos

 

 

Pero, ¿qué tiene que ver la vida de un escritor con su obra? …Muerto Rubén Darío sólo nos quedan en América personajes detestables como José Santos Chocano. ¿Ha venido a Colombia? Lástima que aquí no lo hubieran coronado también. No quisieron los dioses que este hombre deshonrara el cadalso, muriendo en él y allí lo tienen ustedes vivo, después de haber fatigado la infamia. Cuando se robó en Madrid una esmeralda, los suramericanos tuvimos que levantar una suscripción para librarlo de la cárcel. Después estuvo a las órdenes de Pancho Villa y de Estrada Cabrera. Chocano es un esfuerzo del servilismo por andar en dos pies.

 

En su célebre nota de 1933 sobre “El arte de injuriar”, Borges cita como último ejemplo,

la injuria más espléndida que conozco: injuria tanto más singular si consideramos que es el único roce de su autor con la literatura. “Los dioses no consintieron que Santos Chocano deshonrara el patíbulo, muriendo en él. Ahí está vivo, después de haber fatigado la infamia.” Deshonrar el patíbulo. Fatigar la infamia. A fuerza de abstracciones ilustres, la fulminación descargada por Vargas Vila rehúsa cualquier trato con el paciente, y lo deja ileso, inverosímil, muy secundario y posiblemente inmoral. Basta la mención más fugaz del nombre de Chocano para que alguno reconstruya la imprecación, oscureciendo con maligno esplendor todo cuanto a él se refiere –hasta los pormenores y los síntomas de esa infamia.