…la verdadera historia, es más pudorosa y sus fechas esenciales pueden ser, durante largo tiempo, secretas.

Carlos Bueno

21 julio, 2023

El pudor de la historia

Jorge Luis Borges

 

El 20 de septiembre de 1792, Johann Wolfgang von Goethe –que había acompañado al Duque de Weimar en un paseo militar a Paris- vio al primer ejército de Europa inexplicablemente rechazado en Valmy por unas milicias y dijo a sus desconcertados amigos: “En este lugar y día de hoy, se abre una época en la historia el mundo y podemos decir que hemos asistido a su origen”.

Desde aquel día han abundado las jornadas históricas y una de las tareas de los gobiernos –singularmente en Italia, Rusia y Alemania- ha sido fabricarlas o simularlas, con acopio de previa propaganda y de persistente publicidad. Tales jornadas, en las que se advierte el influjo de Cecil B. de Mille, tienen menos relación con la historia que con el periodismo: yo he sospechado que la historia, la verdadera historia, es más pudorosa y que sus fechas esenciales pueden ser, asimismo, durante largo tiempo, secretas. Un prosista chino ha advertido que el unicornio, en razón mismo de lo anómalo que es, ha de pasar inadvertido. Los ojos ven lo que están habituados a ver. Tácito no percibió la Crucifixión, aunque la registra su libro.

CAZA DE CITAS
Bolivar ha desmoralizado a los hombres, enseñándoles a quebrantar su palabra, a buscar fortuna en el crimen, y a ser hipócritas, falsos y dañinos.

Bolivar ha desmoralizado a los hombres, enseñándoles a quebrantar su palabra, a buscar fortuna en el crimen, y a ser hipócritas, falsos y dañinos.

                      Florentino González escribió en 1833 un artículo llamado Herencia que nos legó el difunto libertador, en el que se lee: “Bolívar, dicen, nos ha legado la independencia. Es cierto que ella...

CAZA DE CITAS
-Mira mijo, yo parto de la base de que la gente quiere llorar. Yo sólo les doy el pretexto.

-Mira mijo, yo parto de la base de que la gente quiere llorar. Yo sólo les doy el pretexto.

  Sin decirlo esta canción dirá tu nombre; sin decirlo con tu nombre estaré yo… los ojos casi ciegos de mi asombro, junto al asombro de perderte y no morir. Sin palabras. Enrique Santos Discépolo     -Maestro: ¿A qué atribuye su éxito? -Mira mijo, yo...