…no me tiren piedras ni huevos podridos, hice lo que pude: Soy un fracasado multifacético.

Carlos Bueno

6 marzo, 2024

Tulio Bayer XVIII

 

El general Tovar renegó durante días jurando agarrar al loco Rincón y a sus secuaces. Pero éstos ya estaban lejos. Llegaron a un pueblito de chozas sin nombre y ahí se quedaron estacionados durante una semana. Petronio dormía en hamaca dentro de una choza situada junto a la cañada y las mujeres lo  atendían con amor, pues salvó la vida de un niño que se estaba muriendo a causa de la picadura de un raro insecto. Un día despertó vio a la muchacha que le acababa de traer un café caliente. Tenía 18 años, piel canela bronceada, cabello negro hasta la cintura, senos rollizos y carnes firmes. Parecía una gacelita escapada del bosque. Alterada por el Loco, la gacelita se quedó mirándolo. Sintió vergüenza el hombre pues se había prometido dominar la carne en aras de la revolución, pero un deseo poderoso, animal, se apoderó de él. Durante esos días de receso, mientras el general Tovar preparaba otra ofensiva, Petronio olvidó sus dragones y empezó a adorar a Lucía. 

Eduardo García Aguilar. El bulevar de los héroes. México: Plaza y Janés, 1987

 

Cualquier tumba es igual

Los audios inéditos del fundador del Eln Fabio Vásquez Castaño | El Espectador

 

Así son las cosas, Tulio Bayer. Los comunistas −los mamertos− te detestan y te calumnian, los muchachos del ELN −la familia Vásquez Castaño− te desprecian, a Tirofijo lo envenenaron contra vos, el gobierno y la oligarquía te hostilizan y te calumnian, en fin, es de creer que la CIA, los amos yanquis te buscan la caída. Pero eso hace parte del oficio de vivir de acuerdo con uno mismo, de pensar con la propia cabeza.

Al fin de cuentas, Bayer estaba orgulloso de ello y si ese orgullo le disminuía a veces el ingreso de proteínas, pues el precio no es mucho para la satisfacción interior. Es mi vida, personal e intransferible y digo como la putica decente de mi primera novela: “Cualquier amor es bueno, cualquier tumba es igual”. No teme morir e inclusive envidia la forma de muerte escogida por Camilo y por el Ché. Pero odia las chambonadas. Es preciso decir, aunque también sea doloroso, que no cree en la aventura de Fabio Vásquez, calcada sobre experiencias cubanas excepcionales, que no se repetirán. Tampoco cree en el foco de Tiro-certeiro, porque por encima del pobre Tirofijo están los politiqueros comunistas, unos maquiavelos criollos incondicionales del poder soviético. Es intransigente en su nacionalismo. No creo que se pueda liberar un país para ponerlo bajo la órbita de otro. Y mucho menos para hipotecarlo de antemano a un país que como Cuba, es estrella de décima magnitud, económicamente hablando. Fabito Vásquez le parece petulante, infantilmente enamorado de la experiencia cubana, incapaz de comprender la magnitud de una verdadera revolución. Y aunque le duela, cree que lo aplastará su coronel enemigo Valencia Tovar.

      Murió en Cuba Fabio Vásquez Castaño, el fundador del ELN retirado

“Yo soy un estudioso de cuestiones militares, siempre lo he sido, aborrezco los objetivos inútiles, las chapucerías. Y esto me parece enfrentar a un ejército moderno con un foquito de 20 guerrilleros, casi todos estudiantes, reclutas por así decirlo. Fabito cree en la moral de sus hombres y ello es cierto. Pero se equivoca al creer a pie juntillas lo que dice Fidel: que los otros soldaditos no tienen moral. Lo malo es que si la tienen, creen en la bandera, en la patria, en el honor, en la religión y les han enseñado que todos nosotros somos bandidos, marihuaneros, degenerados y salvajes comunistas. Mueren encomendándose a la Virgen del Carmen, los más sensitivos y dando plomo como fieras la mayoría. No hay que equivocarse.

“Yo conozco todo esto. He vivido en los cuarteles, he discutido con los oficiales, he sido médico del ejército y he sido guerrillero, también. Pero ante todo, soy humanista, soy colombiano. Y no considero al soldadito el enemigo. Habrá que matarlo, claro está, en combate. Pero es mejor convencerlo, matar los menos posibles, encauzarlos más bien a luchar contra nuestro peor enemigo: el imperialismo yanqui.

“Yo estaba en Cuba cuando Camilo Torres ingresó a la guerrilla de Fabio Vásquez. Ingresó, precisamente porque yo no quise hacerlo. Yo me oponía a depender directamente de ellos y a aceptar el mando incondicional de Fabio. Predije incluso, a los cubanos, que a Camilo lo matarían en las primeras operaciones”. (A Carlos Bueno, octubre, 1978).

Revolución cubana: 3 éxitos y 3 fracasos del movimiento que inició Fidel Castro hace 60 años - BBC News Mundo

Tulio no gustaba de criticar la revolución cubana. Este aspecto, poco conocido, merece una breve explicación:

 “En Cuba yo abrí los ojos a varias realidades que desconocía. Yo venía de pelear con el ejército de Colombia, un ejército consolidado de más de 80 mil hombres, con tradición y con mística, así sea equivocada. Descubrí que la guerra de Fidel había sido contra un grupo de pistoleros medio obesos, que no eran valientes sino para aporrear putas y mozos de bar en La Habana. En Cuba no existía el servicio militar obligatorio hasta la llegada de Castro. Tampoco existía orgullo nacional ni tradición militar. Fidel no inició tampoco su gesta como socialismo, sino como la lucha de una oligarquía cubana, solidaria en gran parte con los yanquis, contra un sargento dictador, jefe de una banda de mercenarios. Una especie de Al Capone.

“De otro lado, comprendí que Cuba, sin agua y sin petróleo, no podía ser libre. Colombia sí. Y se lo hice notar a Guevara y al propio Fidel, invitando a este último a que dejara en Cuba a Guevara y se viniera conmigo para la Sierra Nevada. Le pagaríamos el apoyo militar con petróleo, e incluso con… azúcar.  Mis discusiones fueron muy largas y tuve que hacerle notar a los subalternos de Fidel, perfectos ignorantes absolutamente engreídos, que incluso el azúcar era más rentable en Colombia que en Cuba, dada la maquinaria. Un día les hice una larga exposición sobre el tema, ya que todo el secreto de la producción azucarera en Cuba reside en un fenómeno, digamos telúrico y químico: en los meses de enero y febrero, se hace una concentración en la caña hasta del 16%. La mejor caña colombiana no da sino un 12%. Pero, así sea en manos capitalistas, que es otro cantar, las instalaciones colombianas dan mayor rendimiento”.

“Suspendidas las importaciones de USA, en manos de los soviéticos que desconocían esta planta y este cultivo, las centrales azucareras cubanas iban de mal en peor, sólo las salvaba esta concentración que hacía el buen Sol y “el buen Dios”. “Pero con el advenimiento de la revolución, se creó el orgullo nacional, expresado así: Nosotros somos el primer país socialista de América, el primer país de América que ha derrotado al imperialismo yanqui (esto último se refiere a Playa Girón, esto es Bahía de Cochinos, y no es cierto: lo que los cubanos derrotaron fue a otros cubanos, más flojos que ellos, los buques yanquis que los trajeron no los apoyaron con su artillería, por orden de Kennedy, según parece). Y la tesis del primer país socialista de América era citada en toda oportunidad, ya se tratara de operar un enfermo o de un problema de economía, se añadía a todas las salsas.

A 60 años de la revolución cubana - Bibliografía Seleccionada de Mediateca | Centro Cultural de la Cooperación

“Te cuento más: una revolución se hace para liberar al hombre, yo creo. La esclavitud abominable a la que estaban condenados unos pocos miles de cubanos, mano de obra barata, durante la cosecha de caña, pasó a ser la esclavitud de todo el pueblo cubano. Por orden del partido, bajo la vigilancia del partido, TODO EL MUNDO tenía que ir a cortar caña.

“La segunda vez que me hicieron la invitación a cortar caña, la rechacé. E incluso dije: Se puede hacer una revolución y se debe hacer una revolución para evitar lo que está sucediendo aquí. En efecto, yo era el director de un hospital, que tenía en ese momento 20 casos graves, 2 recién operados y que atendía urgencias: La enfermera jefa del partido quería que todo el mundo fuera a cortar caña. ¿Y los enfermos? y ¿Las urgencias? Total: la anarquía organizada.

“A mi no me mandaron para una granja, como le sucedió a otros, por la simple razón de que yo era un revolucionario colombiano conocido en Cuba. Este adefesio en el orden médico, es bien retratado en el orden agronómico por un francés eminente que les señaló los errores en ese campo y que es socialista, René Dumont y por Jean Paul Sartre. También por un periodista francés que publicó un libro 7 años en Cuba, francés Pierre Golendorf, que estuvo preso 38 meses en Cuba, que era comunista. Me duele  decir que el gulag tropical que describió, existe. Y que incluso hay informes pintándolo todavía más refinado.

PDF) Huracán sobre el azúcar- Jean Paul Sartreáú | Verónica Hebe Viggiano de Stork - Academia.eduCuba est-il socialiste de René Dumont: (1970) | dansmongarage

“Este gulag del caribe NO estaba en el programa del Ché. El Ché era el más versado en marxismo  de todos ellos y había superado ya la etapa del estalinismo católico. Fidel, animal político, se instruyó en marxismo a marchas forzadas y tuvo que aceptar la herencia soviética sin beneficio de inventario. Detrás de Fidel hubo muchos nacionalistas, progresistas, izquierdistas, en suma revolucionarios de diversas tendencias y grados de instrucción política, que fueron fusilados -por Raúl, sobre todo-, desaparecidos o anulados de una u otra manera.

Tal es el drama cubano, repetición anacrónica del drama soviético”. (A Carlos Bueno, octubre de 1977).

Che Guevara's Legacy in Cuba – Santa Clara – You're Not From Around Here, Are You?

El proceso cubano no es el modelo de Bayer. Su modelo es el Ché, entre otros. El Ché, en su mejor ensayo político El socialismo y el hombre nuevo en Cuba, se adelanta a las objeciones de los nuevos filósofos. Sus declaraciones privadas y públicas en Punta del Este, Uruguay, protocolizaron el rompimiento con el PCC y obligaron a Fidel a echarlo de Cuba:

“Es el drama del Ché. Y, en mínima parte, el mío. A mi juicio, cometí un error, proceder como los católicos, verdaderos padres del gulag. No debemos  tapar lo malo. Y hacerlo por años, por temor de afrontar la verdad o por miedo de escandalizar, hasta que los propios reaccionarios vengan a echarnos en cara y a sacar partido de lo que hemos tolerado cobardemente. Si el socialismo no es compatible con la libertad, excepto de explotar- el socialismo no vale la pena. Claro está,  no es mi papel escribir contra Cuba. Pero quiero decir que uno puede aparecer como reaccionario, simplemente si deja de ser maniqueo. Y un intelectual no puede creer en el absurdo.

“Un intelectual revolucionario tiene el deber de plantear las situaciones como son y no como los políticos, acomodándose a lo que los más fanáticos quieren que sean. Así pues, hay una especie de abismo entre el intelectual revolucionario y el simple caudillo simplemente reaccionario, así se llame comunista de cualquier denominación. Este abismo es el que en cierta forma ve el paranoico que algunos dicen es el de Carta abierta. La revolución no puede resumirse a una serie de recetas. Y sobre todo, lo que mata es el dogma. De allí mi encarnizamiento en combatir lo que los nuevos filósofos llaman las ideologías. Llegados a este punto diré que yo estoy por la lucha armada, no creo en ninguna otra. Pero, obligado a estar alejado de mi país, a falta de una ubicación guerrillera, que ya tendría que ser en la retaguardia, como médico por ejemplo, insisto en que hay que comenzar por cortar cabezas de obispos y nuestra historia está marcada por el descuartizamiento de José Antonio Galán por un Arzobispo, por el apoyo de  Pablo VI a Lleras, etc.

7 AÑOS EN CUBA: 38 MESES EN LAS PRISIONES DE FIDEL CASTRO (2ª EDI CION REVISADA Y CORREGIDA) | PIERRE GOLENDORF | Casa del Libro

“Yo soy un fracasado multifacético, digamos, tengo ya plena conciencia de que era imposible hacer más en el curso de mi vida, dada la carga de oscurantismo y de desinformación en que transcurrió la mitad de mi vida… paradójicamente, aquí en París ocurre lo contrario y hay exceso de información.

“Para mí el tema de Cuba es espinoso, tal vez el único. Puesto que mi decepción fue muy grande. Comprendí el problema, que en fin de cuentas es el del gulag, el estalinismo, pero guardé silencio, dada mi fervorosa convicción revolucionaria, que es lo único que me ha sostenido en la segunda mitad de mi vida. Después de hacer el diagnóstico exacto, el único revolucionario era el Ché y unos cuantos que fueron a parar todos a granjas de reeducación, guardé silencio en honor a que Cuba es un símbolo, sobre todo con respecto al imperialismo yanqui. Pero… ¿Es un modelo para Colombia? Ese es el punto. ¿Se puede llamar socialismo lo que hay en Cuba? ¿O es simplemente una dictadura totalitaria, un nazismo con vocabulario marxista? En fin, sobre Cuba han llovido libros criticándola desde que yo hice mi diagnóstico en 1968.

“Yo me abstuve de todo comentario. Hablar hoy mal de Cuba, para mí, es como si una mujer que le hubiese sido siempre fiel a un marido injusto, monstruoso, en vida y después de muerto, se pusiera a difamarlo cuando ya todo el mundo sabía quién era su marido. Esta comparación es para decirte que en Francia, ningún izquierdista se entusiasma con Cuba y que Fidel es cada vez menos ídolo. Lo más que hacen los fervorosos partidarios de esa revolución predeterminada y frustrada, es callarse la boca. Yo soy uno de los esos enamorados de los primeros tiempos. Personalmente, por otra parte, tengo que agradecerle favores a Fidel, lo cual sería secundario, pero también cuenta. Así que frente a mi patria explotada, engañada incluso por un líder en el que creyeron las masas como López Michelsen, yo me siento incómodo hablando mal de Cuba, pero no puedo hablar bien, honestamente. Mi error consistió en no haber denunciado en su totalidad este hecho a su tiempo. Hacerlo ahora frente a mis hermanos revolucionarios, a quienes hay tantas cosas que decirle y tantos problemas nuestros que es preciso comentar, creo que es mear fuera del tiesto y llover sobre mojado. Este problema que llamamos Cuba, es ni más ni menos, el mismo problema que hoy plantean con más alharaca y partiendo de hechos concretos muy graves, las denuncias de Alexander Solzhenitsin, Premio Nobel de literatura 1970, fundamentalmente, los llamados nuevos filósofos. De Rosa Luxemburgo hasta Gide, Sartre y Prévert, este tema había sido ya expuesto: Sartre protestó, oportunamente, con todo el prestigio que le da su obra filosófica y literaria y su enciclopédica erudición. Y fue odiado por los comunistas que ahora han llegado a abolir el dogma de la dictadura del proletariado.

Fidel Castro vs Che Guevara: la verdad tras una turbia relación de falacias y traición

“Personalmente, yo no me haría matar por ningún gulag. Que haya grandes diferencias entre el régimen de Pinochet y el de Fidel para mi no cabe la menor duda. Pero hay quienes consideran que el principio es el mismo. En su tiempo, se llegó a justificar a Stalin, cuando su monstruosa dictadura personal comenzó a conocerse. Los argumentos son los mismos que podrían darse a favor de Castro. Sin agua, y sin petróleo, bloqueado en una isla por el formidable poder de USA, dependiente del petróleo soviético y de su tecnología, para conservar el poder y salvar la revolución ha sido preciso prescindir del Ché Guevara y abrir granjas. Y yo diría más: Fidel mismo está prisionero dentro del partido. En mi larga y única conversación con él, en presencia del Che, Fidel me habló claramente, aunque yo no entendí en ese momento el alcance del drama. Cuando le expuse el plan de un foco en Colombia, me dijo: –Hable con el Ché, que es el guerrillero. Ya los tiempos heroicos pasaron. Yo no soy sino un comandante burócrata. Esta frase la dijo sonriéndole maliciosamente al Ché.

“El drama puede leerse entre líneas en la carta que Ché dejó a Fidel. Si Ché pudo salir a hacerse matar en un frente guerrillero perfectamente mal organizado, otros revolucionarios como Hubert Matos estuvieron más de 20 años en la cárcel. Fidel viró en redondo acatando las instrucciones soviéticas. En realidad, no le quedaba otro remedio. Pero, ¿la Cuba de hoy es el sueño de los revolucionarios? ¿Es la realización del socialismo? ¿Es un modelo válido para Colombia? Aquí se habla del fracaso de Cuba como revolución nacionalista y también de la forma irresponsable y al tuntún como le prepararon el foco al Ché. Así pues, yo aspiro a que la revolución que harán allá, carezca de estas coyunturas. Y que pase por la autogestión, por la democracia, con miras a abolir el Estado. Yo diría más: que acepte la ciencia, no el desarrollo de la tecnología que es mortífera en muchos casos para la vida en el planeta, que acepte el postulado de la verdad objetiva de la ciencia para gobernar con base en conocimientos científicos y no con base en dogmas.

Che Guevara Y Fidel Castro - Argentour

“Entre mil anécdotas de mi ejercicio profesional en Cuba puedo contar que comencé y adelanté bastante un estudio sobre el asma bronquial, habiendo encontrado que es uno de los países con más alto índice de esta enfermedad. Ahora bien, hallé que la pelusa de la caña era causante de un cierto número de alergias, y que se podía intentar una inmunización contra ese alérgeno. El artículo fue considerado contrarrevolucionario por el comité de publicación de una revista médica, compuesto por tres personas, ninguna de las cuales era médico. Estando de guardia en el hospital de Jaruco, en donde comencé a trabajar, se presentó un soldado de 17 años, que tenía por primera vez un ataque de asma. Traté el ataque agudo con adrenalina, ya se estaba mejorando, cuando una enfermera llegó a llamarme por teléfono. El secretario local del partido preguntaba qué se le había hecho al soldado. No era médico, simple albañil. Le respondí. Me dijo que era preciso tratarlo con una droga mejor. ¿Cuál? Cortisona. NO. La cortisona la tengo reservada para casos urgentes, es incluso contraindicado comenzar con cortisona. Insistió. Enseguida quiso que mandara el enfermo a La Habana. Me negué. Tenía  a mi mando una sola ambulancia que no podía despachar con un ataque de asma (¡). Hubo investigación y me escapé de la granja porque intervino el Ché.

“En el mismo orden de ideas, en el Hotel Nacional estuvo un técnico suizo que llevaba seis meses, recibiendo sueldo y hotel pago con su familia, esperando que lo pusieran en una fábrica de hilados de lana. Estuvo dos años en Cuba hasta que le dijeron que habían resuelto no montar la fábrica. Por la época, un funcionario importó de Checoslovaquia una costosa maquinaria para… barrer la nieve. Absolutamente auténtico. Y la lista es interminable. En resumen, existía un proletariado de la dictadura, alrededor de Fidel. Perfectamente cretinos y perfectamente fanáticos. Parece que lo único que ha marchado es el ejército, muy bien estructurado, que por primera vez es ejército en la vida de Cuba y que ha operado hasta en Angola.

Che Guevara - Estadão

“En una consulta externa en la Habana se me presentó una enferma joven con dolor de cabeza y vómitos, todos los días después de almuerzo. No encontré nada grave. Cualquier calmante le receté. Pero al otro día, otra, otra, iguales síntomas, igual horario, igual juventud. Resumen: se trataba de obreras de una fábrica de fósforo que les daban media hora para almorzar y no se lavaban las manos. Intoxicación crónica. Escribí una carta al director de la fábrica y por poco me escapé de ser fusilado: le había dado mi diagnóstico a los pacientes. Me dirás si yo iba a ponerme incondicionalmente a órdenes de Cuba”.  (A Carlos Bueno, París, 1 de octubre de 1977).

Contraplano: Las aventuras de Tulio Bayer – REVISTA CORRIENTES

Se desvinculó totalmente de los grupos en armas. Si no estoy con ellos es porque nuestra borrascosa familia revolucionaria tiene muchos problemas. Así por ejemplo, para que el ELN sea siquiera teóricamente abordable por mí, ha sido necesaria mucha sangre. Fabito, megalómano, mitómano y castrista incondicional asesinó a mis amigos Julio César Cortés, Medina Morón y Toro. Y está muerto o relevado del mando supremo.

“Lo que me cuentas de Colombia lo he venido viendo a través de los jóvenes que se ponen en contacto conmigo en un Comité que tenemos aquí. Visitan mi casa, los conozco y procuro comprenderlos: Pero el desastre se resume así: perdieron la fe en la historia, entendiendo por tal toda una tradición de valores establecidos, una religión llena de mitos y de absurdos, de acuerdo, pero que había configurado el modo de ser de nuestros padres: cierta honestidad, ciertos valores. Y una vez que se rebelaron, desengaño naturalmente lo que por allá se llama marxismo.  Analfabetos católicos y analfabetos marxistas, están sucumbiendo en la marihuana, el alcohol y la cocaína: Por supuesto, no son revolucionarios: Son simples  revoltés, esto es, bochincheros, nada más.

“Indudablemente otros, inteligentes, que buscan las bases para que reemplacemos esta estructura podrida de nuestro país. Pero son pocos y el producto nacional que exportamos desde el punto de vista humano, es una juventud ignorante, viciosa y desorientada. Aquí los explotan como sirvientes. En fin, en Colombia no hacen nada bien hecho, salvo las pendejadas, ni siquiera vamos a triunfar con la marihuana. Yo creo, sin embargo, que algún día saldremos del subdesarrollo. En cuanto al Mesías, yo estoy a la orden, pero tienen que apurarse porque no quiero despachar como el Ayatolá, desde un servicio de cardiología”. (A Pacho Arango, 20 de febrero de 1980, París.)

“Es preciso fundar  allá una Sociedad de amigos de la tierra. Ello equivale a informarse. Hay que hacer algo, camaradas. Yo sufro pensando en que personalmente no me entusiasman muchos de los grupos políticos hoy presentes en el país, a los que hay que apoyar simplemente porque uno está contra la explotación y contra el capitalismo, fundamentalmente, pero en los que yo, perro viejo, ya no creo mucho. Una bomba en el Foro reciente sobre derechos humanos, por ejemplo, habría caído tan bien como cayeron los fusilamientos de la huerta de Jaime, cuando Morillo llegó todo enfurecido a Bogotá y fusiló a todos los sospechosos, incluyendo al antepasado de Camilo Torres, al primer Camilo Torres, que estaba jugando a las dos cartas, En fin, los derechos humanos, todo eso está muy bien, pero nadie va a negárselos a Vásquez Carrizosa ni a los Caballero Calderón ni a los Santos. A los Góez siempre los han asesinado.

TULIO BAYER Y LA CARRETERA AL MAR

“A mí me parece más lógico llevar al pueblo la conciencia de su condición de ignorante y de explotado y tratar de sacarlo de estas dos trampas en donde ha vivido hasta ahora. Para mí, la política sería un vasto periodismo objetivo. Si yo llegara por azar a ser un ayatolá, un dictador, me rodearía de un vasto equipo de redactores que averiguaran todo lo malo que existe y lo hicieran saber profusamente a todo el pueblo, para que el pueblo decidiera. Así comenzó la cosa en Cuba… lástima que después fueron los del partido los que decidieron, reglamentaron y catolizaron la cosa. Si un gobierno nos diera la posibilidad de dar la totalidad de la información, si un gobierno cualquiera diera a los periodistas objetivos todos los medios de informar, esta sería la verdadera revolución. Informar masivamente, constantemente.

“Yo he vivido ya una larga vida, saliendo trabajosamente de la desinformación. Toda mi trayectoria vital es el penoso avance bregando a aprender cosas nuevas, que los tramposos me han ocultado por mucho tiempo. Y me topo con que incluso en Francia, el verdadero caballo del Apocalipsis avanza: la contaminación del planeta. Las multinacionales asesinan,  los soviéticos asesinan, acolitados por los cubanos, los yanquis asesinan, Francia asesina, no hay un solo gobierno en el planeta, tal vez exceptuando Mozambique, que haya reducido los medicamentos a 20, que haya renunciado a la energía nuclear, que haya decidido hacerle frente como especie, la especie humana, al problema de la contaminación.

“Aquí estamos preparándonos para una reunión internacional de defensores de los derechos humanos. A Turbay Ayala le va a quedar muy difícil presentarse como el adalid de las libertades humanas en Europa. Pero dicho sea de paso, al pobre Turbay yo lo considero como uno de esos tantos sujetos que buscan identificarse en la colombianidad. Ya es mucho que dado su origen sirio-libanés sea presidente. Y a lo mejor, esta nueva clase surgida del tráfico de marihuana y cocaína, pueda ser la base de la nacionalidad colombiana auténtica. ¿Dónde diablos sino en los paraísos artificiales podemos buscar la autenticidad los colombianos?

“He meditado mucho sobre eso, puesto que en la Sierra Nevada, después de llegar a Mingueo y de trepar cerca de un pluebluco que se llama San Antonio, derramé algunas semillas de cáñamo indio que traía en una caja de fósforos, desde la cárcel Modelo. Y yo no sé si las florecientes plantaciones actuales proceden de esas semillas que El Mago dejó caer en la sierra como una especie de maldición o de conjuro.

“Yo fui el primero en profetizar en Colombia que la marihuana podía llegar a ser el cigarrillo del futuro. Esto fue publicado en The New York Times en septiembre u octubre de 1961 y en Semana de la misma época. Esto lo dije como médico y farmacólogo, puesto que fui el primero en advertir que era una droga suave, que no da signos al examen clínico como la morfina, tales como pupilas puntiformes, hipertensión, y cuya intoxicación ciertamente no se puede definir sino por la risa aparentemente inmotivada y por síntomas puramente subjetivos”. (A Carlos Bueno el 12 de mayo de 1979).

Cuadernillo Radioperiódico Clarín

Clarín dice lo que otros callan... - Las2orillas.co

 

Bayer respondió a Miguel Zapata Restrepo, presentador del libro sobre BAR,   desde París, el 3 de enero de 1979, como se relató en el exordio, con este texto que precisa su pensamiento de sus últimos años de vida:

“¿Un conservador? ¿Periodista conservador? ¡Presentando mi libro sobre un Obispo!

Hubo pues horas de estupor. La cosa no parecía tener sentido. Y yo busque en mi biblioteca tu libro La Mitra azul, yo la había leído varias veces, en lápices de varios colores estaban señalados algunos párrafos. Y no sólo eso: dado mi trabajo apabullante como traductor para una Enciclopedia médica, aparte de mi trabajo en el Hospital, había olvidado que había devorado tu libro. Encontré que todo lo que decías allí, en la época de Braulio y Dionisio, era cierto. Era la verdad.

“Yo bolchevique, comunista, ¿presentado por un conservador? Ves, hombre Miguel, como uno es estúpido, a fuerza de concentrarse en sus propias pasiones. Muchas de las cosas subrayadas no pasaron a mi BAR, sencillamente por falta de espacio. Yo comencé a comprender. BAR es la continuación de La Mitra azul. En fin de cuentas, vos sos el primer civil, el primer impuro, el primer gusano de la tierra, el primer laico, que yo sepa, que se ha metido con los obispos.

Miguel Ángel Builes - Wikipedia

Miguel Angel Builes

“Tu libro no es solamente sobre Builes. Es una historia política. Detallada, auténtica. No adulteras los hechos. Todo lo contrario de un historiador eclesiástico. Ahora bien, tu discurso de presentación de mi libro, merece ante todo mi profundo agradecimiento. Ante todo por oír de tu boca algo que hacía parte de mi jardín interior, casi de mis escasos secretos vitales, de mi mitología, tu dijiste que Bayer no había buscado nunca la carrera política tradicional y que incluso había comprendido que era inaceptable esa dictadura publicitaria, casi científica de las campañas electorales. Yo quise, en efecto, por unos meses llegar al Palacio de Nariño a caballo. No pude. Pero en verdad mi temperamento no se adapta a lo que llaman contemporización, el pacto, el chanchullo, la maniobra, la alianza táctica, el compromiso, haciendo a un lado lo que Laureano Gómez llamaría la pura doctrina. En este sentido, soy tan godo como BAR o como mis abuelos o el Coronel Bayer, o don Julio, eterno alcalde de varios municipios colombianos. Estalinista, pues, si quieres, santo si quieres. Godo si quieres, en ese sentido.

“Mal política, mi repugnancia por ciertos compromisos, no todos, evidentemente, no es otra cosa que mi convicción, que también sustentas en la presentación, de que  uno no tiene por qué obedecer a una imagen publicitaria, a las posibilidades de triunfar a toda costa, metiéndose culo arriba lo que precisamente es el fundamento de toda la lucha. El problema no es sólo de que curas imbéciles y corrompidos como BAR dirijan los colegios, sino que otros colegios privados, no necesariamente católicos, no constituyeran otra cosa que fábricas para hacer futuros dirigentes, en gracia a la amistad, a la influencia, a que se condecoran mutuamente desde estudiantes hasta el fin de sus vidas. Y eso es evidentemente grave, pernicioso.

“En fin, entre nos, yo no soy cristiano. Soy digamos saduceo, para utilizar el lenguaje bíblico que te es, como a mí, familiar. Yo no creo en mi resurrección ni en la de ningún otro, pero creo en cambio que mi patria es el más hermoso país del mundo. Y que hay que hacer algo por salvarlo, no en el sentido teológico, sino físico. Hay que atajar la contaminación del aire, del suelo, de las aguas. Hay que prepararse para oponerse a las centrales nucleares. Mi amor secreto es Colombia. No como patriotera imagen de devoción, sino como una convicción. A Valencia Tovar, mi enemigo en la guerra le he escrito sobre el tema. A mí me importa que cualquiera sea el gobernante del país, nos garantice la estabilidad de nuestro ecosistema. Que no vamos a convertirnos en un basurero radioactivo.

“Lo más grave política, filosóficamente hablando, no es saber si en el caso de ser conservadores católicos, somos católicos progresistas, cristianos comprometidos o no, avanzados o retrógrados. O dicho en términos europeos, si somos integristas o tradicionalistas.

“Si amamos la especie humana, nuestros hijos y nuestros nietos la lucha hay que plantearla hoy, no ya en los simples términos de oponerse a la explotación del hombre por el hombre, sino de oponerse a la destrucción del planeta tierra

“Por supuesto, camarada, ser conservador es una güevonada. Ni más ni menos. Es quedarse ahí. Godo como BAR, se entiende.

“Yo soy comunista, ateo. Comunista a mi manera. Es decir que no tengo nada que ver con la crápula estalinista de Gilberto Vieira, Cepedita y compañía. Esos son católicos.

“Yo estoy encantado con este episodio de mi vida, que no estaba en el programa, puesto que como dijo Zapata Restrepo, jamás he tenido la tentación de hacer una carrera política en regla, es decir, arrastrándose, “contemporizando” como dicen los curas, aceptando reglas en las que no creo y que abomino. Pero claro, yo admiro a los políticos propiamente dichos, e incluso admito que mi independencia y mi desaforada ambición de haber coqueteado un día con la posibilidad de llegar al Capitolio a caballo se disolvió en las mismas guerrillas, pero no porque considere que yo no pudiera ser un buen presidente (o mejor dicho, un buen dictador), sino porque como se los dije más de una vez a los guerrilleros, teníamos que comenzar por fusilar y en algunos casos, como el de BAR por ejemplo, por empalar toda una elite corrompida y… entre nosotros no había ninguno que pudiera ser, a mi gusto, un buen alcalde de Puerto López”.  (A Carlos Bueno 3 de enero de 1979).

Y continúa las reflexiones de Bayer:

“Infantil y esquemático todo eso. Es cierto. Pero yo me di cuenta de que la revolución no podía ser nivelación por lo bajo, y que la preparación del revolucionario se hace contra viento y marea, no habiendo sino una base precaria y en el Vichada había esa base precaria: todos sabíamos leer y escribir, manejar un vehículo y las cuatro operaciones pero… fuera de disparar y comunicar. “Pero, de allí nació mi Carta abierta dirigida a un médico. A todo el cuerpo médico a través de Pacho Arango. Tal vez, atrayendo a la verdad y a la justicia a los que ya tienen más bases… y de paso, no sé porque yo no dirigí esa carta en la época a mi amigo Hernando Echeverri Mejía: Sin duda porque consideraba que Pacho era más brutico en política, muy encerradito en sus técnicas quirúrgicas y suficientemente buena persona para convencerlo de mis tesis (Sigue igual). Esa carta era para el cuerpo médico.

“Y Ché Guevara me dijo: ¡¿Y para qué diablos se dirige a los médicos?! ¿Qué quiere usted hacer con ellos? Médicos no hay sino de dos clases: los que consiguieron plata y los que quieren conseguirla.

“¿Ves? Ese fue su comentario. Y yo le dije, sin mucha convicción, que él y yo… ¿entonces? Y pensé que tal vez tuviera razón. Pero… Ché se equivocó en eso, Carlos. Uno revienta de impaciencia, y cuando pasan los años se va volviendo menos desesperado, pero sin resignarse. Resignarse jamás. Yo me suicidaría cuando observe que tenga tendencia a la resignación.

«Si en vez de uno hubiera 300 Hernando Echeverri Mejía. Yo sé que le critican las que llamé sus sinceridades sucesivas. Pero, te has dado cuenta del paso que dio este hombre, ese si brillante y eficaz cirujano, uniéndose como liberal a Rojas Pinilla y borrando así el cretino y estorboso bipartidismo que nos obligaba a todos nosotros a ser lo que habían sido nuestros padres y luego uniéndose a la crápula estaliniana (me gusta esa expresión que es de Cohn-Bendit y que se la lanzó a la jeta al poeta Aragón en mayo del 68), uniéndose, repito, a los católicos comunistas colombianos y bueno, lanzándose a la presidencia por la izquierda. Que no haya llegado es una lástima. Para nosotros todos,  hubiera sido mejor presidente que López y por supuesto mil veces mejor que el turco que ahora hace el papel de presidente.

“El año 1978, con tres Papas y trece lunas, fue bueno para mi vida, dos libros publicados y la traducción de una obra monumental de Colposcopia. Lo demás ha sido moler, vender mi tiempo haciendo pendejadas. Estamos muy lejos del sueño de Marx. El trabajo no es el máximo placer del hombre.

“Reciban pues mi bendición episcopal y yo los encomendaré a todos en mis oraciones para que enterremos a San BAR de una vez por todas, y comencemos a pensar un poquito en el futuro de Colombia, que es ante todo un problema ecológico, ya que el dogma peligroso hoy, no es la Asunción de la Virgen, sino esa historia de que las centrales termonucleares no son peligrosas, que la tecnología es el progreso. Esa es para mí la máxima amenaza que se cierne sobre nuestro hermoso país, el más bello del mundo.

“Y esto no es patriotería. Yo no soy patriota, es que en Colombia, físicamente hablando, lo tenemos todo: Por eso me hubiera gustado mucho ganar una revolución armada allá, puesto que lo de menos habría sido empalar a BAR o abonar limoneros con cadáveres de oligarcas facinerosos: Lo apasionante es que no tendríamos que pedirle cacao ni a Rusia, ni a China, ni a Europa ni a USA, ya que nos autoabastecemos. Todo lo que dijo Lenin no es aplicable, ni incluso cierto, pero la conocida frase sobre la electricidad es exacta. Sólo que hay que pensar en electricidad hidráulica, no tumbando tanto bosque y de origen solar.

Rigoberto Gil (@rigoroso66) / Twitter

Eduardo García Aguilar

En un comentario sobre la primera edición de este texto, el escritor y periodista Eduardo García Aguilar, evocaba así al Bayer que conoció:
Era tan alto que casi rozaba su cabeza con el umbral de las puertas y a veces debía agacharse para cruzarlas con su mirada alerta de águila andina y el don de gentes y la generosidad a flor de piel. Tulio Bayer (1924-1982), siempre lúcido, con el pensamiento desbocado, se mantenía al tanto de los acontecimientos mundiales del momento como el ayatola Jomeini y la revolución iraní, el Gulag soviético, los horrores en Camboya o la guerra de Vietnam, la expansión del universo, las ideas ecológicas de René Dumont, la libertad y la necesidad, el objeto y el sujeto, los universales, Pitágoras, Euclides, Newton, Einstein y otros más.
Al mismo tiempo Tulio traducía textos farmacéuticos y militares para ganarse muy bien la vida frente a dos máquinas eléctricas IBM último modelo, en una de las cuales yo también traducía textos sobre cohetes, satélites y tanques, por lo que me pagaba en efectivo las mismas buenas sumas que recibía él, cada tarde, después de haber pasado horas arreglando y deshaciendo el mundo. Así aprendí a conocer a este gran humanista utópico colombiano. En estos tiempos colombianos de anatemas y amenazas al más alto nivel contra quienes se oponen a una nueva tiranía en ciernes, valdría la pena revisar sin temores la vida de esos hombres idealistas que lucharon por sacar a Colombia de la injusticia, el atraso y el apartheid social y fracasaron en el intento, enfrentados a una oligarquía endogámica, injusta y egoísta, que quiere todo para sí y nada para las amplias mayorías del país y obliga a los colombianos a la odiosa alternativa de ser siervos o forajidos. Colombia ha sido tierra de alzados en armas, desde los comuneros de José Antonio Galán y Simón Bolívar hasta Jorge Isaacs y Camilo Torres, para mencionar sólo algunos de ellos. ¿Por qué no estudiarlos con serenidad y preguntarnos las razones de sus luchas? Este libro sobre un idealista olvidado, puede ser un inicio para reflexionar sobre las consecuencias de la injusticia ancestral colombiana.

Tulio Bayer era un rebelde permanente y su espíritu crítico lo llevó desde sus luchas juveniles contra la corrupción en Caldas y Urabá, la utópica guerrilla del Vichada y sus combates con el militar Álvaro Valencia Tovar, a chocarse luego con el régimen cubano y los países del este dominados por la Unión Soviética, para desembocar hacia una visión mucho más amplia del cambio, que incluía ideas ecológicas y humanistas muy novedosas. Lector permanente, Bayer admiraba libros como el « Desierto de los Tártaros » de Dino Buzzati, que regalaba en ejemplares de bolsillo a sus amigos, y leía sin cesar obras clásicas y contemporáneas y libros de ensayos sociopolíticos o científicos mientras escribía grandes sátiras contra la oligarquía de su país y la iglesia católica retardataria en el seno de la cual nació, fue bautizado dos veces en Riosucio (Caldas) y sufrió como interno del Colegio Nuestra Señora de Manizales en tiempos del futuro obispo Baltazar Álvarez Restrepo, al que llamaba San Bar.

Eduardo García Aguilar - EcuRed

Había llegado antes de mayo del 68 a París luego de salir de Colombia tras pasar meses en la cárcel Modelo acusado de rebelión, y ser expulsado de México, invitado a salir de Cuba y aburrirse como una ostra en los países comunistas del Este europeo, dominados por los jerarcas del Kremlin. Lo conocí en 1978 cuando yo estudiaba en la Universidad de Vincennes y un amigo me dijo que en París vivía el mítico guerrillero y paisano Tulio Bayer, médico de Harvard, funcionario promisorio en el campo de la salud, autor de la novela « Carretera al mar », fustigador de las corruptelas farmacéuticas y lácteas locales y creador de una guerrilla humanista en el Vichada, empresa en la que por supuesto fracasó.

Hacía una década Tulio no veía colombianos y vivía exiliado en la Torre Atlas de un elegante conjunto residencial, dedicado a sus cosas lejos del país ingrato y perdido que abandonó para siempre. Le envié unos cuentos eróticos que acaba de escribir sobre una nínfula nabokoviana y recibí instantáneamente una invitación a su casa a almorzar un mediodía de invierno. Así, gigante y enorme, lo vi por primera vez al abrir la puerta de su apartamento y desde ese instante, aunque nos separaban 30 años de edad, tuvimos un diálogo incesante y permanente en el que revisamos todos los temas habidos y por haber. Los filósofos presocráticos, Sócrates mismo, Platón, Epicuro y Lucrecio, el Renacimiento italiano, la Inquisición, la conquista de América, Bolívar, Napoleón y las guerras mundiales, el budismo zen, las cultura medioriental, el judaísmo, la novela Lolita de Vladimir Nabokov y los libros de Karel Kapek.

Tulio me pedía que le trajera jóvenes colombianos de diversas regiones de Colombia para saber cómo era el espíritu de las nuevas generaciones de su país, que deseaba redescubrir después del largo exilio solitario. Y cada vez que íbamos a su casa nos ofrecía unas cenas espectaculares con ostras de entrada y exquisitos platos preparados por la maravillosa Amira, su esposa venezolana, que apurábamos con botellas de buen vino Saint Emilion, coñac Napoleón y champaña Moët Chandon.

De aquellas francachelas, que confluían al final hacia largas horas de juego con cartas de mesa y carcajadas y evocaciones de fonda antioqueña, salieron las mejores amistades, como si estuviéramos en la finca de los abuelos al calor de las velas y el titilar de las luciérnagas, viviendo al interior de « Asistencia y Camas » de Rafael Arango Villegas y en el ambiente de « A la diestra de Dios padre » de Tomás Carrasquilla.

Todo eso lo rememoro ahora que tengo en mis manos el primer libro serio que intenta dar vida a este humanista generoso, lejos de los anatemas y las amenazas que salen desde las altas esferas contra los que buscan una Colombia mejor y más justa sin apartheid social. Tulio Bayer y Camilo Torres merecen ser revisados con serenidad pues son figuras humanistas que pertenecen a la historia de Colombia como José Antonio Galán, Policarpa Salavarrieta, Simón Bolívar, Jorge Isaacs, María Cano y Jorge Eliécer Gaitán”.

Sofos - Grupo de Estudio y Trabajo Académico - «Tulio Bayer, solo contra todos» - Por Carlos Bueno Osorio • Otraparte.org

Epílogo

A 41 años de su muerte, la figura de Tulio Bayer Jaramillo se perfila como la de un hombre íntegro que, como todos los hombres, intenta inútilmente hacer coincidir pensamiento y actos, equivocado con honestidad, me trae el recuerdo de un colombiano que amó desde la distancia a Colombia y que no logró su meta final: regresar a Riosucio a recorrer tiendas, bares y cantinas, quizás con otra prostituta.   Así era Tulio.  Con sus aventuras y pilatunas escandalizó le tout Manizales al entrar con una prostituta al Club Manizales, o cuando decomisó, siendo Secretario de Salud de Caldas, la leche adulterada que los ricos que lo nombraron, vendían en la ciudad. Tiró al suelo la cena del ministro en el Orinoco, fingió ser el periodista que filtraba la información en una reunión de la Sociedad de agricultores; pasó las mil peripecias para salir de Venezuela, amenazó sin temor a los militares gringos…enfrentó a la burocracia mexicana y a la cubana. Y terminó en un cuerpo inmenso, ganando buen dinero con las traducciones de productos farmacéuticos y materiales de guerra, que detestaba.

Un vago, un anarquista, un loco, un trashumante, un esquizofrénico que no para en ninguna parte ni se concentra en ningún oficio, como dijo de él un amigo o un enemigo, da igual.

Como Fernando Vallejo, Bayer pudo decir. “Yo he vivido a la desesperada, y se me hace que a ustedes les va a tocar vivir igual. Y un día me tuve que ir, sin quererlo, y se me hace que a ustedes les va a tocar irse igual. El destino de los colombianos de hoy es irnos. Claro, si antes no nos matan. Pues los que se alcancen a ir no sueñen con que se han ido porque a donde quiera que vayan Colombia los seguirá. Los seguirá como me ha seguido a mí, día a día, noche a noche, adonde he ido, con su locura. Algún momento de dicha efímera vivido aquí e irrepetible en otras partes los va a acompañar hasta la muerte”.

No alcanzará jamás Bayer los favores de la claque internacional que financian grandes editoriales para formar la constelación de sus estelares vendedores de libros. Para estos resulta expeditivo ser mansos mínimos sobre el regazo de sus relacionistas públicos, que los presentan con fauces abiertas y honrosas a los ojos atónitos de la ingenuidad universal. Producen relatos siniestros al gusto de sus productores; entretejen altisonantes protestas y vaticinan el terror y el infierno, según lo indiquen las fluctuaciones del mercado bibliográfico.

Cometió ese error histórico de ser un anacronismo que se paseaba como best seller con un libro atrasado por el cual debía responder ante los implicados allí, añadiendo incluso más cargos y más nombres si hay polémica, y responder ante los revolucionarios o presuntos revolucionarios diciéndoles cosas muy desagradables de sus respectivos grupúsculos.

Al final, estaba  cansado de la serie de cortometrajes que constituían  la vida de ese tal Tulio Bayer, médico, guerrillero, errante por tantas geografías. Consideraba el más estúpido de todos ellos, el de quedarse a vivir o más exactamente a morir en Francia, simplemente para pagar impuestos, cuando ya ha desaparecido todo el aroma, toda la sensibilidad, toda la curiosidad inicial. Y sobre todo cuando el revolucionario está ya muerto.

Realmente, ¿quién eres? No eres nadie. Tienes que comenzar por ser alguien. En primer lugar no eres un gran cirujano, esto es, un artesano de postín que sabe un cierto número de técnicas necesarias para sentirse vanidoso y comprar automóvil… Bueno si así concibes a los cirujanos. Pero de todos modos, no lo eres. Ni eres tampoco un gran médico, un hombre para quien la patología resulte transparente, o al menos, así lo crean muchos enfermos. No lo eres. Ni mucho menos un científico, un virtuoso de la Filosofía, por ejemplo. Ni siquiera eres lo que quizás podrías ser: un gran escritor. O al menos, un escritor. No. No eres nadie. Eres Antonio Uribe, −Tulio Bayer−, un pobre diablo.

Hay que tratar de entender un personaje que el país nunca pudo aceptar, al que                                        le cerraron las puertas y nadie le dignificó teniendo derecho a mucho más. Tal vez el verdadero problema de Tulio Bayer es que no fue sobresaliente, diría mejor que no fue triunfador, en nada de lo  que asumió. Ni como médico ni como farmaceuta, pese a haberse graduado en Harvard, ni como guerrillero ni como combatiente ni como político, y mucho menos como escritor pudo saltar la línea media del comportamiento. Allí residió el problema del tratamiento que el país le concedió. Parecería como si el no haber cuajado un espacio concreto le difuminara ante los ojos de la patria.

 

Desde este lejano Anorí, al que hay que llegar por la noche a caballo, hasta alcanzar sus calles empedradas de chismes y de brujerías, hasta este refugio en la selva en donde estoy eludiendo la pena de muerte que me decretó el periódico El Tiempo, van muchos años de lucha por encontrar la verdad política. Lucha por poseerla en sus inquietantes dimensiones humanas y lucha por recetarles a mis pobres pacientes, algo más efectivo que un analgésico o una vitamina: la fe en sí mismos, en la patria. La seguridad de que la patria no ha muerto, aunque le sirva de sudario la bandera. La certeza de que, aunque no lo parezca, la patria somos nosotros.

 

Como se ha dicho que estoy desacreditando al Cuerpo Médico es preciso que diga que el prestigio histórico de un grupo le corresponde a las excepciones. No voy a envanecerme por ello, porque hasta ahora, soy solamente un pequeño derrotado. Pero quiero proclamar algo de lo que estoy orgulloso: No he capitulado ante el hampa, ante la alta clase dirigente colombiana. Al que diga que estoy loco, puedes contestarle que si Servet se hizo quemar vivo por defender su punto de vista sobre la circulación de la sangre, y si Semmelweis se enloqueció luchando en vano porque sus colegas se lavaran las manos antes de atender a las parturientas, ¡qué mucho es que yo me exponga a morir a manos de cualquier teniente Matallana, por combatir un sistema que adultera las drogas!  Esa razón solamente justificaría la rebelión. Y al menos lo colocaría en un sitio respetable de la Historia de la medicina colombiana.

Yo he vivido ya una larga vida, saliendo trabajosamente de la desinformación. Toda mi trayectoria vital es el penoso avance bregando a aprender cosas nuevas, que los tramposos me han ocultado por mucho tiempo.

Yo quise, en efecto, por unos meses llegar al Palacio de Nariño a caballo. No pude. Pero en verdad mi temperamento no se adapta a lo que llaman contemporización, el pacto, el chanchullo, la maniobra, la alianza táctica, el compromiso, haciendo a un lado lo que Laureano Gómez llamaría la pura doctrina.

Mal política, mi repugnancia por ciertos compromisos, no todos, evidentemente, no es otra cosa que mi convicción, que también sustentas en la presentación, de que  uno no tiene por qué obedecer a una imagen publicitaria, a las posibilidades de triunfar a toda costa, metiéndose culo arriba lo que precisamente es el fundamento de toda la lucha.

Con su BAR, Vestal y contratista hizo un arreglo de cuentas. Ya  estaba harto de muchas cosas y de muchos ismos y su última satisfacción verdadera fue enviarle un ejemplar a ese baboso monstruo de BAR que expulsó la felicidad de mi infancia y de mi adolescencia.

En el fondo había una idea que para Bayer no era ajena: el fracaso. La idea del fracaso como una obra de arte, tan voluntario como la voluntad del artífice artístico. Un fracaso que, como la obra de arte, revela alguna novedad de la existencia. Fracasar una y otra vez con la absurda esperanza de no morir en el intento y vencer algún día. Como si Sísifo tuviese alguna posibilidad de alcanzar en el futuro la cima de la colina.

Uno de los fuertes ingredientes para el fracaso es la necedad y la flojera, características bien alejadas de la personalidad de Bayer. ¿Qué expresa su aparente hundimiento? Se trata de un fracaso más bien relacionado con la sociedad colombiana.  Su parábola vital desvirtúa la concepción burguesa del malogrado: quien gana dinero no es un fracasado. Elimina además, de paso, el cliché romántico, también burgués, de que todo artista o personaje importante ha de morir pobre, tuberculoso o sifilítico. Tulio muere en su sitio de trabajo, atareado, comiendo y bebiendo. Y tal vez, soñando ante el turbio y repugnante panorama de su tiempo, en  organizar otro foco guerrillero…para nuevamente fracasar. O como diría Bayer, no me tiren piedras ni huevos podridos, hice lo que pude: Soy un fracasado multifacético.

Una adenda

 

LAS CENIZAS DE TULIO BAYER 

Luis Carvajal Urresta 

El sábado 27 de junio de 1982, “Tanque” llamó a casa a las 6:30 de la mañana terriblemente preocupada porque Tulio no se levantaba y parecía estar muerto. Partimos de inmediato a su casa, justo después de llamar a Arturo, amigo y médico, para que se nos uniera en el estudio que Tulio compartía con “Tanque”, situado en el noveno piso de la Torre Atlas, una de las tantas Torres de la Porte d’Italie, zona que empezaba ya a convertirse en el “Chinatown” de París. 

  

El estudio constaba de un salón más o menos grande que servía también de dormitorio, un baño y una cocina. En la cocina, por designios de Tulio, reinaba “Tanque” y debía hacer frente al condumio familiar con lo que tuviera a mano. De modo que como mobiliario de cocina tenía dos baúles metálicos, estilo “Leroy Merlin”, que servían de acomodo a las múltiples mudanzas que la pareja realizaba buscando alojamiento en los barrios parisinos. En esos baúles guardaba los utensilios y demás trastos que utilizaba para cocinar porque, según sentencia bayeriana de Tulio, ella tenía que apañarse con lo que tuviera a mano, como si estuviera en la selva colombiana de supervivencia.  

  

Ese mismo sistema de supervivencia se utilizaba en el salón dormitorio donde existía una mesa con cuatro sillas plegables, dos máquinas de escribir eléctricas, marca IBM, calibradas de tal manera que si una dejaba de funcionar o se atascaba, inmediatamente se saltaba a la otra ya que el método de ganarse la vida de Tulio era traducir al español 80.000 palabras por día, de lo contrario no era rentable el pago que recibía. Trabajaba como traductor para varias agencias especializado en armamento y medicina. La industria del armamento, cuando quería traducir al castellano su catálogo, lo repartía entre varias agencias como medida de seguridad, dándose la paradoja de que todas esas agencias contrataban a Tulio quien traducía al completo y luego repartía de nuevo la traducción, manteniendo vivo el espejismo de la seguridad militar. 

  

En la pared del frente existía un tablero blanco donde “Tanque” escribía las palabras difíciles de traducir o que quedaban pendientes para ser revisadas más tarde. En un rincón del salón y tirado en el suelo, como en campaña militar, estaba el colchón doble donde dormían y en el que en ese momento, el enorme cuerpo de Tulio reposaba sin vida. 

  

Tulio Bayer Jaramillo tuvo la muerte menos esperada y la que en ningún momento su mente llegó a vislumbrar. Se acostó por lo noche y nunca se levantó. El corazón le jugó una mala pasada pues en sus locuras de hombre enfermo, imagino mil maneras de quitarse la vida. Tenía 58 años y desde hacía varios meses las piernas se le hinchaban y se sentía aquejado de enfermedades, Su comentario permanente era que ya estaba jodido y no quería ser un estorbo. Los pocos médicos que visitó le recetaban dieta y remedios que, inevitablemente, siguiendo sus instintos de médico bayeriano, nunca siguió ni tomó. El se auto-diagnosticaba y se auto-prescribía medicinas como si estuviera en la selva colombiana, en donde su mente y sus recuerdos quedaron incrustados y petrificados para siempre.  

  

Hacía tiempo que había tomado la decisión de suprimirse. Según sus propias palabras, quitarse la vida no le suponía ningún problema. Tirarse por la ventana del noveno piso, tirarse al metro de París o meterse en la bañera y pegarse un tiro, eran algunas de sus soluciones inmediatas. De hecho, seis meses antes de su muerte, se había comprado un rifle calibre 22 que mantenía junto a la máquina de escribir apoyada en su silla. En la pared del fondo, junto a la puerta, había colocado un hacha grande contra la cual disparaba sus municiones cada vez que le llegaba las oleadas de rabia. 

  

Pero el dilema, el Gran Dilema que afrontaba Tulio en ese entonces, no era su muerte, sino el destino de “Tanque” después de su muerte. No concebía en ningún momento que ella pudiera tener vida sin él. Que pudiera existir sin su presencia. Por lo tanto, en su lógica bayeriana, lo primero que tendría que hacer era matarla y luego matarse. Era un acto de justicia racional que su mente enfermiza encontraba como acción de sensatez lógica y consecuente. Pero nunca encontró la fuerza suficiente para realizar esa acción. 

  

Amira Pérez Amaral, la compañera venezolana de Tulio a quien apodó “Tanque” para toda su vida, era una rolliza indígena que conoció en Puerto Ayacucho (Venezuela) y que lo seguía por todas partes obedeciéndole en todos sus caprichos y sirviéndole hasta en cosas que nos dejaba asombrados. Le gritaba “Tanque, agua…” ; “Tanque, leche…” y Amira, sin decir nada, salía de la cocina para servirle el agua o la leche…. ¡que Tulio tenía en la mesa frente a él!. Así mismo, sin decir nada, era ella la que encontraba las palabras exactas en la traducciones y las escribía en la pizarra de trabajo. Por ese comportamiento machista y desconsiderado, mi compañera Rosa mantuvo con él muchas acaloradas discusiones en la que Tulio intentaba justificar lo injustificable, basándose en la tradición machista del pueblo colombiano y para ratificar su posición, le llegó a grabar en una casette, múltiples canciones tradicionales en donde se demostraba la conducta del hombre macho. Evidentemente, Rosa se convirtió en una aliada de “Tanque” y la llevo a alejarse de Tulio en uno de las más tiernas y duras peleas que tuvieron Tulio-Amira. 

  

  

Conocí a Tulio Bayer en 1978 cuando empezaron a formarse las Asociaciones por la Defensa de los Derechos Humanos en Colombia en toda Europa, por causa del gobierno de Turbay Ayala en donde, hasta Gabo, tuvo que salir corriendo. Ese corpulento hombre de casi dos metros de altura, desgarbado y con cara de niño debido a que era barbilampiño, me brindó su amistad de inmediato y pronto me enteré de su extraordinaria vida como médico guerrillero y de sus andanzas como primer refugiado colombiano en París. Se los presente a todos mis amigos, entre ellos a su paisano, el poeta Eduardo García Aguilar, a quien Tulio empezó a llamarlo el Virgilio caldense. 

  

La austera vida que llevaba Tulio solo se veía alterada por el consumo cuantioso de vino y coñac, hasta que los médicos en 1981, se lo prohibieron y entonces decidió tomar solamente leche mientras todos los demás tomábamos vino. Pero hasta ese entonces sucedieron dos episodios que perturbaron la vida de ermitaño que mantenía en ese tiempo.  

  

La película de la película. 

La participación activa en los actos por la defensa de los derechos humanos en Colombia, abrió la puerta de su casa a muchos intelectuales, escritores, estudiantes (algunos terminando su adolescencia) y emigrantes colombianos que empezaron a frecuentar su domicilio y a participar en las nutridas cenas que ofrecía, regadas de copioso licor. Aparte del arrendamiento, estos gastos se los podía permitir Tulio, puesto que llevaba una frugal vida monacal y poco a poco mantuvo una buena cuenta de ahorros en el Banco. Un día el Banco le propuso invertir esos ahorros en productos financieros y en la paranoia que constantemente mantenía, Tulio decidió que su peculio debería servir para otra cosa distinta que alimentar a los prestamistas.  

  

En las tertulias con los colombianos en su casa, poco a poco fue surgiendo la idea de realizar una película sobre la vida de los colombianos en París. En pocos meses la idea fue tomando forma y se empezó a hablar de quien o quienes podían ser los guionistas, de quien o quienes podían ser los directores y Tulio, como productor del film, actuó de maestro de ceremonia para que democráticamente se realizara tan loable empresa. Pero no contaban con la idiosincrasia colombiana pues a la hora de seleccionar guionistas y directores, empezaron los problemas, vetándose uno a otros, acusándose de esto y aquello, organizando debates interminables de tal forma, que el proyecto no avanzó y murió rápidamente entre las zarandajas de los militantes de partidos políticos, los no militantes y los demás bohemios que tenían algo que decir al calor de las botellas.  

  

Finalmente, Tulio se hartó de tanta necedad y decidió por su cuenta y riesgo, comprar el mejor equipo doméstico de video-grabación que existía en ese momento. Invirtió casi 80.000 francos en un equipo VSH recién salido al mercado con TV incluida. Lo plantó en su casa y obligó a “Tanque” a asumir la responsabilidad de saber manejarlo y ser la camarógrafa oficial de la película domestica en donde él no solo sería el actor principal, sino también su guionista y su director. Los actores secundarios fueron todos aquellos colombianos que visitaron la casa de Tulio. En casettes de 60 y 90 minutos, grabó las conversaciones de todos aquellos que, gracias al licor, soltaron la lengua de sus andanzas y fechorías cometidas en París. Por su mesa pasaron, además de estudiantes, intelectuales y músicos, toda una fauna de ladrones, travestis, prostitutas, narcos y sicarios. 

  

Cuando cayó enfermo de tanto exceso, se le acabó la euforia fílmica y de la noche a la mañana, vendió el equipo y volvió a su vida anterior. Cerca de 50 cintas grabadas, con material más o menos explosivo, quedaron en manos de Amira que, conociendo su contenido, quería destruirlas. No se si lo hizo pues se fueron en su equipaje cuando se traslado a la Cooperativa libertaria “Longo Mai” (“Que dure mucho tiempo” en lengua provenzal), adonde se fue a vivir después de la muerte de Tulio. Desde entonces le perdí la pista y como “Tanque” murió en el 2011, no se si ese material desapareció o sigue arrumado en algún rincón de alguna casona. 

  

Un mechón de tu cabello 

Desde que la conocimos, comentábamos entre nosotros las características físicas de la fortachona Amira y efectivamente, “tanque“ era un sobrenombre que le convenía perfectamente o, al menos, su continua repetición nos hizo creer que así era. Pero tenía además, un distintivo grandioso en su pelo negro, brillante, lustroso y abundante que recogía en una trenza enorme que le llegaba hasta las macizas corvas. Tanto Tulio como Amira, se sentían orgullosos de esa formidable trenza. Tulio y “Tanque” tenían numerosas peleas domésticas debido sobre todo al comportamiento machista de Tulio y en una de ellas, Tulio le levantó la mano. No creo que fuera la primera vez que lo hacía, pero era la primera vez que Amira se sentía protegida no solamente por Rosa, sino también por el jesuita Mario Calderón (asesinado vilmente en Bogotá en 1997 por los paramilitares). “Tanque” se fue de casa y dejó solo a Tulio con todas sus miserias y sus extravagancias.  

  

Tulio, que nunca creyó que su mujer pudiera actuar de esa manera, se sintió huérfano y completamente desvalido puesto que no sabía hacer nada en la cocina y cada día sin ella, debía bajar nueve pisos para tomarse un café. Poco a poco fue hundiéndose en la depresión, consumido por su impotencia, culpando a Mario y a Rosa de ser los culpable de esa separación. Nos pidió que interviniéramos para que volviera, prometiendo nunca más maltratarla. Y entonces sucedió algo que nos causó estupor y ternura a la vez.  

  

Amira Pérez Amaral, la obediente indígena, la sumisa compañera, la resignada esposa, volvió a casa después de cometer un acto impensable en otro momento de su vida. Sin contar con el permiso de Tulio y sin contárselo a nadie, se cortó la grandiosa trenza convirtiendo su cabello en una guedeja sobre los hombros. Con ese acto de rebeldía nos indicaba a todos que ya no era la misma y, sobre todo, advertía a su pareja que nunca más soportaría sus improperios ni sus abusos de poder. Por primera vez Tulio, asombrado por tan tremenda osadía, se doblegó a las pretensiones de “Tanque”. 

  

  

La cremación. 

El sábado de su muerte, llegaron Arturo y Piedad justo después de nosotros y empezamos a realizar los necesarios trámites administrativos para levantar el cadáver. La Comisaría del barrio y los médicos forenses certificaron que murió de muerte natural. Sin embargo, anunciaron que por normativa francesa no existían entierros los fines de semana y en consecuencia, solo el lunes se podría oficialmente sacar el cuerpo del apartamento. A la media mañana llegaron los de la funeraria a tomar medidas y amortajaron el cuerpo con un enorme pañal y suficiente hielo carbónico para que pudiera aguantar la temperatura de verano hasta el lunes siguiente. Amira no quiso abandonar su cuerpo y nosotros no quisimos abandonarla, de modo que nos pasamos los dos días encerrados en el apartamento conviviendo con un gigante bebe en pañales dormido para siempre en el colchón familiar.  

  

Teníamos dos días por delante hasta lograr su cremación y, evidentemente, para pasar el tiempo, como creo que sucede en toda velación, nos entretuvimos contando anécdotas, cuentos y poco a poco nos olvidamos del cuerpo presente para empezar a reír a carcajadas. Sin embargo, de vez en cuando Tulio nos recordaba su presencia con movimientos bruscos de cuerpo, con respiraciones esporádicas y con otras manifestaciones postmortem que gracias a las explicaciones científicas de Arturo, pudimos soportar para no salir corriendo. 

  

No hubo ninguna ceremonia religiosa pues nadie era creyente, al contrario, Tulio mantuvo una animadversión manifiesta contra el estamento católico culminada en la obra que escribió contra el Obispo de Manizales: “San Bar, vestal y contratista”, inspirada en la obra de Sartre “San Genet: comediante y mártir”. En este escrito, Tulio demuestra que el Obispo es un Santo porque es un idiota y ambos comparten la misma aureola. 

  

Tulio tenía unas tías monjas con quien mantenía una correspondencia esporádica. Esa noche nos enteramos por una indignada Amira que cuando cayó enfermo, las piadosas monjas le escribieron para preguntarle sobre su patrimonio y quien heredaría sus derechos de autor. Era lo único que les interesaba. Pero el tema de la herencia también importaba ese día, no tanto por bienes materiales que no había, aparte del exiguo ajuar doméstico, sino por la liquidez que quedaba en el Banco. Tulio era el único titular de la cuenta bancaria siguiendo su autoritaria y egocéntrica manera de manejar su vida. Afortunadamente, Amira conocía las claves de la tarjeta de crédito y los dos días nos pasamos sacando el máximo de dinero que permitía el cajero automático antes de que el Banco se enterara de su muerte y le bloqueara la cuenta.  

  

El sábado por la noche Rosa se llevó a Amira a dormir a nuestra casa y Arturo y yo nos quedamos a velar el cadáver por mandato expreso de Amira que nos hizo prometer que no lo dejaríamos solo. Esa noche Arturo, nuestro querido amigo médico, psiquiatra y psicoanalista, se despertó sobresaltado jurando y perjurando que había visto a Tulio levantarse del lecho y tirarse por la ventana. Pero que era tan grande que se había atorado en el marco y que él y yo estábamos empujándolo hacia afuera con todas nuestras energías, hasta que se despertó angustiado del tamaño esfuerzo que estaba realizando. 

  

El lunes en la mañana llegaron los de la funeraria para la “mise en bière”, trayendo consigo un ataúd enorme que ocasionó dos graves problemas. Primero porque tuvieron que subirlo por las gradas hasta el noveno piso ya que no cabía en los ascensores. Esta primera proeza se convirtió en formidable hazaña cuando seis fornidos operarios les tocó bajarlo de nuevo con los 120 kilos de peso de Tulio y sus dos metros de estatura. Era como bajar un piano de cola por estrechas escaleras completando escalón por escalón hasta llegar a la calle. No se cuanto tardaron, pero hacía rato que estábamos esperando para acompañarlo al crematorio y columbario de Père-Lachaise y despedirlo definitivamente.  

  

En el mítico cementerio parisino del siglo XIX donde lo llevaron, se realizó una simple ceremonia al entregar el cuerpo de Tulio al crematorio. Tuvimos que esperar dos horas y las gastamos recorriendo las diferentes divisiones del cementerio, en medio de las tumbas de grandes literatos como Balzac, Molière, Apollinaire, Musset, Wilde, César Vallejo….; cantantes como la Piaf, Montand, Callas, Moustaki, Morrison …;  y en la que, incluso, está el sepulcro del filólogo colombiano Rufino José Cuervo. Cuando volvimos, nos entregaron la urna funeraria con las cenizas todavía calientes de Tulio y entonces caímos en cuenta que no habíamos previsto una saco para meter la urna. Nos tocó apañarnos con una bolsa rosada de los “Almacenes Tatí” para que Amira pudiera transportarla sin quemarse. 

  

Caminábamos hacia la salida por una de las alamedas, cuando Amira se detuvo, sacó la urna funeraria de la bolsa y sin importar abrasarse, empezó a reflexionar en voz alta: Todo lo que fue Tulio, todo los caminos que estuvimos juntos, todas las peleas y las rebeldías que nos ocasionaron salir corriendo de muchos sitios; toda su corpulencia y su voz de mando…. ¿Quedó reducido a este puñado de polvo gris? ¿Esto es todo…???  

  

Por primera vez en los tres días que estuvimos a su lado, la vimos llorar sin amargura pero con una suavidad tan grande que nos atoró la garganta. En ese momento de su vida Amira comprendió que en adelante tendría vida propia y su futuro dependería de ella misma. Guardó la urna en la bolsa y en silencio seguimos caminando. 

  

Madrid, agosto de 2017

BAYER, Tulio – | Diccionario Biográfico de las Izquierdas LatinoamericanasLA GUERRA DE TULIO BAYERBLOG LITERARIO DESDE PARÍS: LA VIDA DE TULIO BAYER

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El gulag católico.

El gulag católico.

Tulio Bayer XVI “Núñez pasó a la historia por haber concluido con la libertad de prensa, a la cual debía su reputación. Haber asesinado la libertad, a la cual debía su vida pública... Haber hecho retroceder al país un siglo... Haber hecho con su audacia lo que no...