El Otro. El Mismo. La historia criminal del cristianismo.

Carlos Bueno

4 febrero, 2023

Tulio Bayer XIV

En 1864, el Syllabus condenó los errores difundidos por los gobiernos liberales sobre que la potestad eclesiástica no debe ejercer su autoridad sin permiso y asentimiento del gobierno civil y que La Iglesia no es una verdadera y perfecta sociedad plenamente libre; y no goza de derechos propios y constantes conferidos por su divino fundador, sino que a la potestad civil compete el definir cuáles son los derechos de la Iglesia y los límites en que la misma puede ejercerlos. (Syllabus o Catálogo de los principales errores de nuestra época, censurados en las alocuciones consistoriales, Encíclicas y demás Letras Apostólicas de Nuestro Santísimo Padre el Papa Pío IX. Bogotá, 1869).

Un hereje

 

Volvamos con Bayer:

“La maternidad espiritual de la Iglesia es otra frase de la sofística de la santidad. ¿Cuál maternidad? ¿Cuál vida de la gracia? La Iglesia no ha sido madre sino de conflictos. Su preocupación maternal es vender: indulgencias o velas, prerrogativas a los Príncipes o píldoras anticonceptivas, cañones o bulas, imágenes o novenas, agua de Lourdes o misas. Si se ha de cambiar el falso vocabulario colombiano reflejo de la aceptación de una casuística que embrolla lo terrenal con lo presuntamente divino, lo temporal con lo pretendidamente espiritual, sería necesario que los ideólogos y revolucionarios se tomaran  el trabajo de explicar un poco la verdadera historia eclesiástica, en vez de ir a misa, bautizar en la iglesia a sus niños y eludir toda discusión con estos parásitos mitrados que en realidad no encuentran ninguna oposición, puesto que otra de las ideas recibidas colombianas es que el anticlericalismo está pasado de moda.

“La vida de gracia no existe pues sino para los santos que viven del sudor ajeno. Ni comunistas, ni liberales ni siquiera muchos conservadores creen verdaderamente en el pecado original y en la redención. Pero aceptan este lenguaje  porque lo reciben en los colegios controlados por los curas y descubren que este contexto absurdo y dogmático no es otra cosa que un aspecto de la propaganda irracional, eficaz desde el punto de vista de vender hasta la más dudosa de las mercancías. Colombia padece del más singular de los problemas religiosos: el de no haber enfrentado jamás el problema religioso.

Deschner, Karlheinz - (Historia Criminal Del Cristianismo 09) Historia Criminal Del Cristianismo. Siglo X (17024) (r1.0) | Santo Imperio Romano | Carlomagno

“En cuanto a la filosofía, la que enseñaban en el CNS se caracterizó por la ambición medieval de poner en concordancia la razón con la fe. De esta intentona frustrada nacimos algunos ateos y los otros aprendieron el vocabulario y los métodos para ser hombres de negocios, al estilo de BAR. En lo que respecta a la ciencia, solamente la ciencia de BAR se pueden poner en concordancia con su religión y con su fe. Pero ya es tiempo de que los estudiantes que pagan por recibir una educación completa, como dice BAR, una educación científica, exijan que el profesor de química lleve a la clase una hostia consagrada y demuestre que los almidones y los azúcares de la rodaja de pan se han transformado verdaderamente en proteínas divinas. La prueba suministrada por San Antonio de Padua en 1500, presentándole a una mula la hostia consagrada sobre una cesta de avena, ya está un poco pasada de moda, esa sí…

“Tan sólo una gran ignorancia de un pueblo amedrentado por los poderosos explica que sea en los reflejos alimentarios de una mula en lo que se basa todavía, en fin de cuentas, la más rentable y la más absurda de las supercherías de todos los tiempos: la presencia real de Cristo en una hostia.

“No obstante, la más cínica de las afirmaciones de BAR es la referente a los deberes del Estado para con la Iglesia. Quiere decir sencillamente que las escuelas no rentables, las de los pobres, deben quedar en manos del Estado, en locales higiénicos, atrayentes, en los que el Estado enseñará el catecismo de Astete. La Iglesia se quedará con la enseñanza de elite. La ingenuidad-cinismo-bobaliconería de BAR, nota característica de la santidad, se transparenta en esta declaración”.

Historia criminal del cristianismo – Karlheinz Deschner - Soy Ateo

El alumno Tulio Bayer necesitaría tres años y la ayuda de enciclopedias para escribir, en detalle, la historia de Jesús de Galilea, considerado como producto que se ha vendido por veinte siglos. Lo que  asombra no es la conocida contradicción entre la doctrina de Cristo y el catolicismo. No es el hecho de que a partir de un personaje como Cristo, cuyo reino no era de este mundo, se haya constituido una empresa lucrativa, exclusivamente política, destinada a mantener el monopolio del poder temporal por varios siglos y a incorporarse a este poder temporal en el momento presente.

“Lo que me asombra es que los revolucionarios colombianos sepan de la religión casi tan poco como BAR sabe de Marx. Los primeros hablan de la religión como el opio del pueblo. Y eso es todo. Ocurre que la famosa metáfora fue el remate retórico de una frase mucho más extensa que presupone una lucha permanente contra los dogmas. Decir esto no equivale a nada si no se busca la desintoxicación y no se conocen los alcaloides y su efecto sobre los enfermos.

Karl Marx | Books, Theory, Beliefs, Children, Communism, Sociology, Religion, & Facts | BritannicaCarlos Marx

“He aquí la frase: La religión es la teoría general de este mundo, su compendio enciclopédico, su lógica bajo una forma popular, su punto de honor espiritualista, su entusiasmo, su sanción moral, su complemento solemne, su razón general de consolidación y de justicia. La lucha contra la religión es pues, por carambola, la lucha contra este mundo en el cual la religión es el aroma espiritual. La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura anonadada, el alma de un mundo sin corazón, lo mismo que ella es el espíritu de un mundo sin espíritu. La religión es el opio del pueblo.

Frases Ateas celebres sobre Ateísmo, Dios y religión - pag 2

“Si la lucha contra la religión y contra este mundo, se reduce a buscar la convivencia con los predicadores de dogmas y a veces a crear otros dogmas, nos topamos con el fomento de los fumaderos de opio o con la apertura de nuevos salones para fumarlo. El tóxico no ha hecho sino cambiar de envase. Y aún en su envase original, el católico, vemos a liberales y comunistas que bautizan sus hijos por la Iglesia, se casan en la misma y pretenden hacer creer al pueblo que existe una dialéctica, una línea de partido, un más allá que les está vedado: la infabilidad del Papa o del Comité Central. La dialéctica se convierte en jesuitismo y éste en dialéctica. Tal es el estado actual de esta historia de opio.

“El asunto es sencillo: hay quienes no quieren cambiar este mundo. Y para esos tales, los dogmas son indispensables. ¿Qué es un dogma? Es lo que no cambia. Es, por consiguiente la muerte, la muerte real. El dogma no existía sino como una abstracción. En los tiempos que corren, el dogma se ha hecho plástico y habita entre nosotros. Me refiero a los productos no biodegradables. Los plásticos, que esterilizan la tierra y matan los peces, las plantas, las aves. Estos dogmas contemporáneos son bendecidos por el señor Obispo, católico o marxista.

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“Ya no es tanto la divinidad de Cristo lo que importa a los curas y Obispos bien informados. Es la subsistencia de las industrias en las que tienen acciones. El futuro de la vida en la tierra se juega hoy alrededor de un dogma químico: la pretendida inocuidad de las centrales termonucleares. Los obispos bendicen estas empresas y el pueblo consume. El creyente no ha sido en realidad otra cosa que un consumidor. Producir y consumir hasta el máximo, tal es la misión del pueblo. Mantenerlo ignorante, engañarlo, consumir sin trabajar, tal es la misión de las iglesias.

“Si esta visión está muy lejos de ser la de BAR es porque BAR está muy lejos de la ciencia y de su hija, la tecnología. Pero él predica para un pueblo que está igualmente alejado de la evolución de la ciencia, que confunde todavía la peligrosa tecnología con la ciencia. De allí que en Colombia sea todavía efectiva la candorosa predicación de los viejos dogmas como la transubstanciación o la divinidad de Cristo.

“Pero dogmas viejos desempeñan el mismo papel que los nuevos. La eucaristía, por ejemplo, es un sistema sorprendente de hacer creer a las multitudes que son divinamente alimentadas. Y gracias a esta creencia, las ganancias son inmensas. Valdría la pena hacer un cálculo sobre el producido de un Congreso Eucarístico o de una peregrinación a Fátima. La Iglesia se moderniza: en Fátima lo primero que se construyó fue un hotel lujoso para los turistas y una cárcel para recoger a los menesterosos, a los pobres, a los verdaderos peregrinos. Lo que importa es el turista que aporta dólares”.

“Cristo que no se interesa por este mundo, sirve para respaldar 20 siglos de una religión que no se interesa por otra cosa que por este mundo. Y Marx que quiso transformar este mundo, sirve para que una religión nueva cree un nuevo género de creyentes con dogmas como la dictadura del proletariado, que como norma de tal jamás existió y que ahora está abolido, o como la producción socialista, que sirve para someter a infinitud de trabajadores a inútiles y arbitrarios esfuerzos. Admitamos, sin embargo, que las desviaciones o los errores abusivamente rotulados de marxismo, son relativamente de ayer. La santidad de Marx ha recibido ya sus flechas, la canonización de Marx, Lenin o de Stalin se ha puesto en tela de juicio”.

“De donde se concluye como el sacerdote, inscrito en una jerarquía universal y vertical, del Papa al más humilde párroco de aldea, es el intermediario, el único intermediario entre los poderes invisibles y el más acá, entre la esfera de lo sagrado y el mundo profano, ese pasajero estar en el mundo. Históricamente ese papel de intermediación necesaria fue consolidado en el Concilio de Trento, como reacción ante la exigencia de los reformadores protestantes de enfrentar a los seres humanos con su creador en la soledad de su conciencia y a través de la interpretación de la palabra divina, en la Biblia y sin la mediación sacerdotal.

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“Estas líneas están encaminadas a bosquejar la peligrosidad del opio del pueblo, capaz de contaminar a revolucionarios que se suponía liberados de estas tendencias dogmáticas, inmunizados contra la posibilidad de agruparse en una Iglesia, indemnes de contagio por parte de este compendio enciclopédico del absurdo que se conoce como la religión. Cristo, uno de tantos iluminados y profetas que abundaban en su país, como se ven de vez en cuando en Antioquía, por ejemplo, fue un personaje original. Una vez muerto, solamente lo seguía tímidamente en sus enseñanzas una minúscula secta de esclavos. Solamente uno de sus discípulos sabía leer y escribir.  Mal podían educar a nadie. Podían evangelizar, que es distinto y para ello fueron provistos por el Espíritu Santo de una lengua de fuego por cabeza… Es Pablo de Tarso, un romano, el que descubre las posibilidades de este producto comercializable. Crea las normas de financiación de esta sociedad y amplía el negocio hacia los gentiles, lo abre al mundo llamado pagano. Curioso detalle: a los primeros cristianos los llamaban ateos. Y ello porque los romanos tenían dioses para todos los usos en tanto que los cristianos no creían en los dioses.

“Cristo predica y habla en arameo. Las primeras versiones e interpretaciones de su doctrina comienzan a ser dadas por quienes como Pablo no lo habían conocido personalmente. Los evangelios abundan. Todo el que conoció al personaje escribe un testimonio. Hay un evangelista que no lo  conoció y escribe lo que cuenta Pedro que no sabe escribir. De este modo, llega el día en que la sociedad hace su primera reunión en Concilio, Se eligen los cuatro evangelios menos contradictorios. Y aun así… del original arameo a los textos griegos y más tarde latinos, las contradicciones no se eliminan. El original arameo era Cristo mismo que curiosamente no deja nada escrito, tratándose en realidad de algo que se presume que fue la tarea fundamental que vino a hacer a la tierra. No importa. Ya hemos visto que no vale escribir. Marx será interpretado por quienes no lo leyeron o lo hicieron mal. El opio del pueblo es un vicio propagado por Obispos. Y la raíz del mal hay que buscarla en la teología, curiosa especialidad inventada para clasificar los santos, rotular los ángeles, ponerle impedimentos a Dios… cuernos y cola al diablo.

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“Esto vendrá. Vendrá cuando la Iglesia católica se incorpore al Imperio romano. Se incorpora por las virtudes de un amuleto, el lábaro que servía para ganar batallas. Fácil imaginar la escena: la mujer del emperador que ha recibido la visita de los tan traídos y llevados cristianos, una secta nueva, llena de misterio: Constantino se convierte, pues. ¿Por qué no ensayar el tal lábaro? Al oír o leer por primera vez esta historia todo el mundo debería reírse. Pero no es así. Muy pocos se atrevieron a hacer lo mismo de los cretinos discursos de Stalin, de su juramento al compañero Lenin.

“El opio del pueblo es la introducción del absurdo en la celebración de los creyentes atemorizados. Es como una emulsión. El agua transparente de una doctrina, No matarás, por ejemplo, se reúne con el aceite de una dialéctica, Hay que matar lo mejor posible, y se revuelve con energía. El efecto estupefaciente puede garantizarse. Y apoyado por la fuerza, puede durar varios siglos…La Iglesia católica es la campeona de estas mezclas y la inventora de los métodos represivos para lograr su correcta digestión. Como administradores, propagadores, sustentadores de dogmas, Hitler, Mussolini, Stalin, Amín Dadá, Pinochet, Salazar, Bokassa son simples imitadores. El dogma genuino y la violencia de Estado genuina, son católicos”.

Conferencia de César Tejdor «La religón es el opio del pueblo» (Marx). Viernes 4 de abril en UNED A Coruña – El Observatorio del laicismo

Algo semejante ocurre con ciertos Obispos marxistas que se ufanan de los volúmenes de Marx que hay que leer para entender a Lenin, una vez leído Engels y una vez comprendido Hegel, suponiendo que el lector domina el alemán, el francés, el ruso, el latín y el griego. Todo ocurre como si para entender que dos y dos son cuatro fuera preciso ser experto en cálculo diferencial y en geometría. La Iglesia católica fue la primera en darse cuenta de la eficacia de este despotismo ilustrado. La Iglesia estalinista sacó partido de la lección. Y para el creyente se elaboraron catecismos que remitían al catecúmeno a la sabiduría de los respectivos doctores. Para evitar las peligrosas curiosidades, cada iglesia se proveyó de un cuerpo represivo, de una Inquisición, de tal modo que el creyente-consumidor tuviera conciencia de los riesgos que corría si se atrevía a pensar por si mismo, de averiguar por si mismo, de ponerse de acuerdo consigo mismo.

Es, en este sentido de monopolizar y de controlar los conocimientos, como la Iglesia ha estado siempre presente al frente de la educación que en realidad ha sido siempre catequización. Ante el inevitable avance de los conocimientos humanos, la Iglesia comienza por desfigurar,  por adulterar. Si aún hoy es posible señalar flagrantes mentiras, hay todo el derecho a suponer que hubo muchas otras.

Die religion sie ist das opium des volkes | Objetivo Castilla-La Mancha Espacios

“Todas estas posibles mutilaciones y tergiversaciones no impiden analizar la pretendida misión educadora de la Iglesia citando hechos que no pudieron borrar. Porque la Iglesia comienza su desinformación ecuménica cuando los frailes benedictinos empiezan a borrar los pergaminos antiguos y elaboran palimpsestos, escribiendo sobre las obras de Sófocles y de Esquilo y de muchos otros, todas las pendejadas de los Padres de la Iglesia, y guardándose por supuesto algunos deliciosos fragmentos de literatura libidinosa para solaz y contentamiento de los iniciados. Es por lo que dejaron de borrar que estos monjes nos han permitido saber algo del mundo griego ¡Cipotes de centinelas de la cultura!

“Copérnico, Giordano Bruno, Galileo, Miguel Servet, son ejemplos de la política católica con respecto a la ciencia. Principia por quemarlos vivos, después los tolera con dificultad a condición de elevar un alto muro entre la ciencia y la fe, de meter la cosa dudosa en un cajoncito del cerebro, como diría BAR. Más tarde los rehabilita. De esta taimada actitud frente a la ciencia se podrían escribir muchos volúmenes. Pero la Iglesia aprendió el truco de guardar para sí los conocimientos y de administrarlos a su antojo, según las conveniencias.

Inquisición - Wikipedia, la enciclopedia libre

La Inquisición

“La persecución de los herejes está ligada, desde el comienzo, a la historia del cristianismo. Cuando éste se asoció al poder político con la cristianización del Imperio romano tardío y luego con la de los reinos bárbaros, se planteó la solidaridad de intereses entre la Iglesia y el brazo secular. En un principio el control de la investigación y la sentencia recayó sobre los Obispos, pero a raíz de la más grave herejía de la edad media, la albigense, pasó a la jurisdicción papal, desde el comienzo del siglo XIII. En 1233. Gregorio IX en cierto modo la fundó oficialmente y vinculó a ella a las dos grandes órdenes mendicantes recientemente constituidas. La Inquisición española fue consolidada por los reyes católicos con la creación del Consejo Supremo de la Inquisición, que contó con la aquiescencia de Sixto IV.

“La creación de universidades y de seminarios, no buscó sino la propagación de una curiosa religión sincrética que echó mano de todo lo que pudo con el fin de atraer prosélitos. La universidad buscó en la Edad Media la racionalización de los absurdos a través de un discurso coherente que los curas denominan teología. Y en todo tiempo, la Iglesia no ha buscado sino el aprovechamiento de los centros de educación para su progreso temporal, para la financiación y consolidación de un vasto imperio”.

 

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