Yo también detesto a Montecristo.

Carlos Bueno

22 enero, 2021

 

 

Vano el motivo de esta prosa.

L. de Greiff

A la pregunta: ¿En qué momento se jodió Colombia?, solía responder: -cuando aparecieron Pablo Escobar, los berreadores deportivos , y el furibismo . Ahora, gracias a su proliferación esperpéntica, añado algo a un vacío que tenía esa respuesta: y desde que apareció Montecristo. Todos, tal vez sin proponérselo, contribuyeron eficazmente desde sus campos de vida, a la desazón, el mal gusto, la chabacanería, la violencia y la muerte y el horror que nos tocó, sin quererlo ni pensarlo, a los colombianos.

Como oyente compulsivo de radio que fuí, me siento plenamente calificado para condenar a nombre de la estética, el buen gusto, la inteligencia, el medio ambiente y el bienestar general de la humanidad, los chistes del señor Guillermo Zuluaga, apodado Montecristo y el lastre que soportamos de sus áulicos, corifeos y remedos de todos los programas de radio y televisión del país.

¡A qué niveles de ramplonería y de baja cultura cayeron programas como La luciérnaga y sus similares. ! Allí reina la vulgaridad, campea la trivialidad, los chistes obvios y simplones, de una memez, de una indelicadeza con los pobres oyentes ,que somos tratados como infantes: son una ofensa a la inteligencia de todos . ¡Qué falta de creatividad, de escasez de recursos literarios y artísticos! ¡Qué imbecilidades debemos soportar de esos libretistas! La mediocridad es su norte.

Sé que estas líneas son tan sólo una metáfora social y cultural de nuestros grandes males, una generalización; pero, qué bien representan estas figuras epigonales las agonías del presente.

Y siempre pretenden enrostrarnos la popularidad, no sólo como criterio de verdad, sino como un inamovible de los fetiches culturales que, a poco que horademos sus bases se nos viene encima con su pestilencia. Pobres iconos que nos agobian, retrasan mentalmente y ofenden. Ahora “las gentes buenas y cristianas” nos venden como panacea para nuestro malestar esta basura que autodenominan humor. A los apologistas de la popularidad como señal de mérito y valor, les digo que los imbéciles y los necios siempre históricamente han sido más. Hoy sé que la ironía, la mordacidad, la refinación, el humor no es el reino de estos trovadores, chistosos y vargasviles del presente. ¡Humor cuántos crímenes se cometen en tu nombre! A todos estos señores, nefastos pregoneros de la popularidad como varita mágica indestructible, los condeno eternamente a oír sus propias babosadas. Lo siento por ustedes, pero se lo ganaron.

 

CULTURA
Ser es ser retratado.

Ser es ser retratado.

  Cuenta Porfirio en alguna página, que Plotino de Alejandría se negó a hacerse retratar alegando que él era solamente la sombra de su prototipo platónico y que el retrato sería sombra de una sombra. Así, la fotografía sería la sombra de una sombra de una...