Los nuevos bàrbaros.

Carlos Bueno

7 abril, 2021
Los nuevos bárbaros.
  • La radio es morbosidad barata. Humor ordinario.

El mundo está extraordinariamente lleno de antigua retórica. La radio colombiana es epigonal en este sentido. Un recorrido por el dial es agobiante, decepcionante. Alguna vez el periodista Rodrigo Pareja analizó prolija y acertadamente cómo hoy el Estado colombiano es cómplice en la estafa y procacidad que nos abruma y que llega envenenada y podrida; ocasionando estragos y deterioros morales de todo tipo a cada oyente y cómo no ejerce ningún control sobre esta basura del aire. Estamos en pleno reino del miti-miti: mitad mala-mitad pésima.

Morbosidad barata. Humor ordinario. No olvidemos que estamos en una era bajamente romántica. Hoy, el mal gusto, la chabacanería se impone en todos los ámbitos. Para muestra esas voces de las cuñas radiales falsamente melifluas, falsamente seductoras y procaces que atosigan e encolerizan. O esos gritos repugnantes de los locutores deportivos. O ese humor brusco, inculto, grandilocuente y poco imaginativo que llena de noche y de día todas las frecuencias.

BASURA DE TODO TIPO

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Afirmaba Carlos Castillo Cardona en EL TIEMPO, que “surcar nuestro ámbito hertziano es igual a atravesar el mar de los Sargazos, que Odiseo no conoció. En una isla oigo a una pastora protestante imponer a gritos la fe en Dios, de una manera menos encantadora que la de las sirenas de la Odisea. En el otro extremo del dial, un hombre vocifera y milagrosamente levanta y hace caminar a los tullidos. Sigo mi curso. Dejo atrás los puertos de música basura de todo origen. Pocos pueden reivindicar la defensa del patrimonio nacional cuando domina el falso vallenato y el ‘chucuchucu’ a la lata. En una cala, dos paisas hablan de cualquier tema docto. Después, sus oyentes llaman por teléfono para decir cualquier cosa sin recibir respuesta o ilustración. Sólo se agradece el que hayan participado. Vaya participación. Llego a una península donde se practica un escandaloso e instantáneo minipsicoanálisis. Es una psicotegua que escucha cualquier historia que le cuenten, hace preguntas morbosas e interrumpe para pasar a comerciales. Deja al paciente colgado de la brocha”.

DÍME QUIÉN TE APLAUDE

Y como siempre, lo peor es que la bobería se cree deslumbrante, inteligente y se jacta de su estupidez: nos oyen y nos creen. Somos los mejores. Como si el rasero del tal raiting fuera una prueba: crear mentecatos e imbéciles que te aplauden. Aquí sucede todo lo contrario de la poesía y la literatura: todo verdadero creador crea el gusto con el que lo van a entender y gozar. En este reino de la radio, los locutores crean los insulsos que los van a ensalzar. Mientras tanto en otro islote radial, una numeróloga dicta los ganadores del chance y la lotería, pone a la venta su libro de cifras mágicas e invita a los incautos a una consulta personal. Vaya suerte la de los que caigan en sus manos. Estamos en un archipiélago de embaucadores. No faltan los yerbateros, los que dan consulta médica telefónica, los astrólogos y el que, pésimamente, imita a un chamán. “Todos acaban exigiendo a los radioescuchas que vayan a sus consultorios, casas de hierbas, iglesias y farmacias para recibir el tratamiento completo. Me imagino los costos. No hay duda, los charlatanes que veíamos en los mercados y las calles de nuestras ciudades y pueblos han ascendido a las ondas hertzianas”, sentencia Castillo Cardona.

LLEGARON LOS BÁRBAROS

En que consiste la radio | la-radio-carolaluci

Nos conduce esta reflexión al desarrollo de otros medios modernos y de su necesario influjo en un contorno fundamental: la educación. Hoy, como lo bien lo define Jorge Restrepo, “llegaron los nuevos bárbaros”: la generación de la videocultura, o sea del avasallamiento cultural por cine, radio, televisión, computador y red, ya por eso muy distinta a la precedente. Caracterizados así por su pasividad, irreflexión, amoralismo y analfabetismo, porque ni lee, ni estudia y en general es objeto inerte de la mercadotecnia. Poco énfasis hacemos sobre esa doble condición de los periodistas y demás profesionales vinculados a los medios masivos: también somos educadores. Nos imitan y nos creen.

HURGAR HASTA LA EMPUÑADURA

¿Qué esperar de unos programas radiales repletos de publicidad, de las que brotan las entrevistas pérfidas, los regalos de calcomanías, discos baratos y libros ilegibles para aumentar sintonía?. Emisoras ahogadas en todo tipo de programas prepago de consejos de salud, belleza, quiromancia y demás atrapabobos. Emisoras en las que la gritería futbolística va de la mano de los sermones religiosos. Y que adoban con morbo criminalista y lloriqueo en las entrevistas de las víctimas de tragedia. Hurgan hasta la empuñadura.

¿NO HAY ESTADO EN EL AIRE?

Como señala finalmente castillo Cardona “se encalla en frases tales como enrtsuyduiovgbmsalud. Un genio de la publicidad se inventó la letra chiquita verbal que ahora agregan a las propagandas. No se entienden, pero son las frases que deben proteger la salud y el bolsillo del público. Casi todas dicen: “aplican restricciones”. Se burlan del consumidor. ¿Quién controlará todo esto? ¿Las leyes del mercado? ¿Los ratings? Se les fue la mano en la asignación de frecuencias. ¿Las emisoras siguen el diseño con el cual obtuvieron licitaciones? ¿No hay Estado en el aire?”

HM

Ligado a este estado general de las cosas, se encuentra uno de los fenómenos más generalizados y agobiantes de nuestro tiempo: HM_-hablar mierda-, como lo define el filósofo de la Universidad de Princeton, Harry G. Frankfurt. El que habla mierda produce un discurso engañoso, artificial, que deforma los hechos, y es, por lo general, descuidado en el lenguaje y en su estructura lógica y la improvisación verbal es su mecanismo preferido; su forma es, usualmente, altisonante y pretenciosa El hablador de mierda no tiene en cuenta la verdad, con frecuencia no la conoce, no le importa. A punta de HM avanza imperturbable con el propósito de conseguir sus fines mezclando sin ningún cuidado verdades con mentiras. Esto último también es fundamental: el que habla mierda, por lo general, “busca algo” o deja la sensación de que “busca algo”, y así ofende al oyente.

 

CONTRA LA REFLEXIÓN Y LA CIENCIA

Estudio FM de la emisora Radio Sancti Spíritus | Emisoras radio, Radio, Emisoras

Ante la situación descrita se pregunta Armando Montenegro : “¿Por qué hay una pandemia de HM en el mundo? En primer lugar, por el desarrollo de las comunicaciones; por la proliferación de los intercambios de opiniones en una multitud de foros, formales e informales, en un ambiente “democrático”, donde se les exige a las personas que se manifiesten sobre todos los temas habidos y por haber. En segundo lugar, por una razón más sutil. Existe, dice Frankfurt, un cierto escepticismo generalizado sobre la posibilidad de conocer la verdadera esencia de las cosas a través del estudio, la reflexión o la investigación. En estas condiciones, se duda entonces sobre la posibilidad real de conocer la verdad por estos caminos. Ante esto, la gente se repliega, con el fin de encontrar allí, en el fondo de sí misma, la verdad, su verdad. Acude, en otras palabras, a la sinceridad. De esta forma, se le invita, se le presiona, para que emita sus conceptos, para que reaccione con sinceridad -sin un intento de ser objetiva- frente a todos los eventos y todos los temas”. El mundo está extraordinariamente lleno de antigua retórica.

LA PALABRA SIMULADA

Y la retórica es una técnica del discurso, un arte de la persuasión y un conjunto de recetas que permite conocer al lector, al oyente sin importar si de lo que hay que persuadirlo es falso. La retórica es un verdadero imperio, más vasto y más tenaz que cualquier imperio político, por sus dimensiones, por su duración. Ha visto nacer, pasar, desaparecer sin conmoverse ni alterarse la democracia ateniense, el imperio romano, las dinastías egipcias, las invasiones, el feudalismo, el renacimiento y lleva cuatro siglos muriendo. Es la técnica que conviene a la cultura de masas moderna. Se cuenta lo que el público cree posible: incluso si es imposible científicamente, si este posible es rechazado por la censura colectiva de la opinión corriente.

UNA INTIMIDAD DESPROTEGIDA

Quizás, más aun que la prensa, la radio hace parte de la vida cotidiana del hombre moderno. Está mucho más cerca de su sensibilidad – este es precisamente su blanco-. Como dijo Sartre, asalta al oyente en su intimidad desprotegida. Por eso, más allá de su carácter artificioso y de falsedad, la radio está ligada a la cotidianidad y a la alienación del hombre moderno.

En un breve cuento titulado Uno de cada tres, el escritor guatemalteco Augusto Monterroso en forma de broma mordaz, despiadada, desarmante configura lo que son los medios de comunicación, en especial la radio, en nuestros días: un parloteo, pura labia. Hoy convertida en una oportunidad de exhibicionismo para quejumbrosos, para personas que desdeñan versificar su amargura, pero a cambio la publican en periódicos, en la radio, en revistas, en la televisión, como afirma Héctor Abad Faciolince.

PIDAMOS COMPASIÓN

Uno de cada tres. by Sebastian Ricaurte Hernanadez

Dice  Augusto Monterroso…le pareció injusto, pero tuvo que aceptar el hecho de que, si bien usted madrugaba lleno de entusiasmo, escaseaban los amigos dispuestos a compartir esa vehemencia matinal. Así, ¿hay que decirlo?, ha llegado el momento ineludible en que usted es físicamente incapaz de conservar bien informado al amplio círculo de sus relaciones sociales.

Ese momento es también mi momento. Por una modesta suma mensual yo le ofrezco la solución más apropiada. Si usted la acepta –y puedo asegurar que lo hará porque no le queda otro remedio- relegará al olvido el incesante deambular, las rodilleras, el polvo, la barba, los fatigosos telefonemas.

En pocas palabras: estoy en condiciones de poner a su disposición una excelente radiodifusora especializada. Dispongo en la actualidad de un cuarto de hora que, si tomamos en cuenta lo avanzado de sus confidencias, sería más que suficiente para sostener a sus amistades ya no digamos al día, pero al minuto, de su apasionante caso.

Creo de más enumerar a usted las ventajas de mi método:

1-El efecto sedante sobre el sistema nervioso está garantizado desde el primer día.

2-Discreción garantizada. Aun cuando su voz podrá ser recibida por cualquier sujeto poseedor de un aparato de radio, juzgo improbable que personas ajenas a su amistad quieran seguir una confidencias cuyos antecedentes desconocen. Así, se descarta toda posibilidad de curiosidad malsana.

3-Muchos de sus amigos –que hoy escuchan con desgano la versión directa- se interesarán vivamente por la audición radiofónica con sólo que usted mencione en ella sus nombres en forma abierta o alusiva.

4-Todos sus conocidos estarán informados al mismo tiempo de los mismos hechos.| Circunstancia que evita celos y reclamaciones posteriores, pues solamente un descuido, o un azaroso desperfecto en el aparato propio, colocaría a alguno en desventaja respecto de los demás. Para eliminar esa contingencia deprimente cada programa se inicia con una breve sinopsis de lo narrado con anterioridad.

5-El relato cobra mayor interés y variedad y puede amenizarse, cuando así considere oportuno, con ilustrativas selecciones de arias de ópera y trozos de los grandes maestros Un fondo musical adecuado es obligatorio por reglamento. Además, una amplia discoteca, en la que se recogen hasta los más increíbles ruidos que el hombre y la naturaleza producen, está al servicio del suscriptor.

6-El relator no ve la cara de los oyentes, lo que evita toda suerte de inhibiciones, tanto para él como para los que lo escuchan.

7-Siendo la audición una vez al día y por un cuarto de hora, el confidente dispone de veintitrés horas y tres cuartos de hora adicionales para preparar sus textos, impidiendo así, en absoluto contradicciones molestas y olvidos involuntarios.

8-Si el relato alcanza éxito y al número de amigos y conocidos se suma una considerable cantidad de oyentes espontáneos, no es difícil encontrar casa patrocinadora, lo que une a las ventaja ya registradas cierta factible ganancia monetaria que, de ir creciendo, abriría las posibilidades de absorber las veinticuatro horas del día y convertir, así, una simple audición de quince minutos en un programa ininterrumpido de duración perpetua. Mi honestidad me obliga a confesar que hasta ahora no se ha producido este caso, pero, ¿por qué no esperarlo de su talento?

Este es un mensaje de esperanza. Tenga fe. Por lo pronto, piense con fuerza en esto: el mundo está poblado de seres como usted. Sintonice su aparato receptor exactamente en los 1373 kilociclos, en la banda de 720 metros. A cualquier hora del día o de la noche, en invierno o en verano con lluvia o con sol, podrá escuchar las voces más diversas e inesperadas, pero también llenas de melancólica: la de un capitán que refiere, desde hace más de catorce años, cómo se hundió su barco bajo la aciaga tormenta sin que él se decidiera a compartir su suerte; la de una mujer minuciosa que extravió a su único hijo en la poblada noche de un 15 de septiembre; la de un delator atormentado por el remordimiento; la de un dictador centroamericano, la de un ventrílocuo. Todos contando interminablemente su historia, todos pidiendo compasión.