Fatigando la infamia.

Carlos Bueno

5 junio, 2021

Marco Fidel Suárez - Wikipedia

 

 

De la historia nuestra y de la universal, he compendiado algunos instantes en el libro del Fondo Editorial Unaula, Bitácora de la infamia. Sé que es sólo una conjetura, porque una vida no alcanza para salir del estado de desinformación y bellaquería en que nos vaciaron. Como egresado del Liceo Nacional Marco Fidel Suarez de Medellín, esta historia me toca íntimamente. Y se la ofrezco a mis compañeros de generación y a mi amiga María Carmenza Zuleta (+) que me propició conocer de esta vieja ignominia.

El 11 de noviembre de 1921, el presidente Marco Fidel Suárez presentó renuncia como presidente de la República de Colombia. Su copartidario conservador y joven parlamentario, Laureano Gómez Castro, acusó a Suárez de vender a un banco extranjero el sueldo y el rubro gastos de representación, que no hacía parte del sueldo como primer mandatario, y de obtener préstamos aprovechando su alta investidura. El acta cabeza de proceso de esas incriminaciones fue la Acusación al presidente Suárez, presentada en la sesión del 26 de octubre de 1921 en la Cámara de representantes. Allí, tales actos fueron calificados por Gómez Castro, como indignos.

El 27 de octubre se presentó Suarez ante la Cámara a contestar los cargos. No permitió que ninguno de sus ministros hablara en su nombre, y en medio de la rechifla de las barras, trató de explicar que al vender sus sueldos no creía estar contraviniendo la ley, dada su precaria situación financiera ocasionada, entre otros motivos, por sus gastos para atender la enfermedad de su hijo en Estados Unidos. Pero no fue escuchado y debió abandonar el recinto sin lograr justificarse. Acto seguido, se nombró una comisión encargada de investigar la conducta del presidente. El 3 de noviembre, esta comisión presentó su informe. El 4 de noviembre se levantó un acta en la que se fijaban las condiciones para que el presidente se retirara. Fue firmada por éste, Aristóbulo Archila, Laureano García Ortiz, Esteban Jaramillo, Pedro Justo. Berrío y Nemesio Camacho. En la reunión se sentaron las bases para un convenio político para arreglar las relaciones entre el parlamento y el gobierno y los problemas relativos a la firma del tratado que ya había sido aprobado en los Estados Unidos. Marco Fidel Suárez había dado su palabra a ese gobierno de hacer todo lo que estuviera en su poder para que el tratado fuera aprobado en Colombia y, si era necesaria su renuncia para que la aprobación se llevara a cabo, él estaba dispuesto a separarse del poder.

La verdadera cuestión que se debatía era la firma del tratado con los Estados Unidos, ya que los veinticinco millones de dólares de la indemnización por el robo de Panamá eran un botín para cualquier político colombiano. El día 9 de noviembre de 1921, Suárez envió al presidente del Senado una nota en la que le avisaba su separación de la presidencia. El 11 se separó del poder y el primer designado, Jorge Holguín, asumió el mando. En su retiro, Marco Fidel Suarez escribió un folleto defendiéndose de las acusaciones y lo llevó a imprimir en los talleres de los padres salesianos en el barrio de La Candelaria en Bogotá. De allí fue robado y los originales fueron a parar a manos de su mismo acusador, quien los publicó manipulados y tergiversados, no sin agregar una foto de sí mismo y una nota explicativa de la manera misteriosa como la Divina Providencia había hecho que el escrito llegara a su poder. El soldado Aurelio Velandía, autor material del robo del folleto de Suarez, se suicidó el 28 de mayo de ese mismo año, 1922, arrojándose al salto de Tequendama. El 30, el Diario Nacional publicó la defensa de Suárez con el título Honores y deshonra. Pero el daño estaba hecho y Laureano Gómez se relamía por su felonía… Después vinieron más y más…

Los dioses no consintieron que Laureano Gómez Castro, como Santos Chocano deshonrara el patíbulo, muriendo en él. Ahí están, después de haber fatigado la infamia.

Biografia de Laureano GómezLaureano Gómez Castro.

CRÓNICAS
Borges y yo.

Borges y yo.

  Jorge Luis Borges- Carlos Bueno Osorio Medellín, 1978. Carlos Bueno O.- María Kodama Fue una entrevista breve. Pierre Albert, director perpetuo del Instituto Francés de Prensa y Ciencias de la Información confirmaba mi aceptación como estudiante en ese otoño...