De la galaxia Gutemberg a la telepatía.

Carlos Bueno

30 noviembre, 2020

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Historia Del Periodismo: Historia de LA BAGATELA

Gazeta de Santafé de Bogotá - Wikipedia

 

· MONSERRATE, nuestro primer periódico fue manuscrito.
· Oralidad, manuscritos e impresos en nuestra formación histórica.
· Un museo del libro y el periódico inútil.
· Novenas y espejitos en la historia de Colombia
· El libro como objeto bárbaro e incómodo.
· Las lecturas colectivas en La Nueva Granada.

 

En pleno auge del movimiento nadaísta en los años 60, aquellos jóvenes y exaltados escritores y poetas que lo impulsaron, hicieron exposiciones del libro inútil donde además de quemar ejemplares de los principales periódicos colombianos, colgaron de los árboles ejemplares de MARÌA y La Vorágine, el catecismo Astete, la Constitución Nacional, y libros de Alberto Lleras Camargo y de Silvio Villegas. Una llamativa boutade que no era mas que una parodia que cuatrocientos años atrás realizaba ya la iglesia católica de la contrarreforma religiosa.
De la contrarreforma surgió una iglesia militante que emprende una verdadera política cultural hegemónica sobre la sociedad. Pieza clave fue La Inquisición fundada en 1542 sobre el modelo de la española. A partir del concilio de Trento las artes plásticas, la arquitectura, la literatura y la música son sometidas al más riguroso control. La inspección sobre los libros estuvo al cuidado de la congregación del Índice.
QUEMA DE LIBROS
El índice de los libros prohibidos era implacable. Unos eran prohibidos, otros suspendidos para ser corregidos o expurgados. Se trataba de una censura brutal e rigurosa que obligaba a los particulares , bajo pecado, a denunciar la existencia de libros prohibidos o sospechosos de herejía en las bibliotecas privadas. La quema pública de libros se convirtió en algo cotidiano en la Europa de aquel tiempo. Las obras escritas antes de Trento por los más grandes representantes de la cultura fueron prohibidas o corregidas: Boccaccio, Maquiavelo, Lorenzo valla, Erasmo, Luis Vives, Bernardino Telesio, Francisco Patrizi. La iglesia catoliza se convierte en el prototipo de los estados concentracionarios del futuro. Incluyendo la Alemania nazi y el régimen estalinista, entre otros,
LO ORAL Y LO ESCRITO EN NUESTRA HISTORIA
¿Para que tanto afán y celo por controlar el pensamiento esparcido en forma escrita? ¿Cómo influyó esas prohibiciones en tierras de la América de la conquista y la colonia? ¿Y cómo repercutió en la posterior desvalorización de lo escrito frente a lo oral en nuestro país?
Hace muchos años una hipérbole de Gabriel García Márquez no tan lejana hoy de la realidad postula el futuro: La escritura es un medio de comunicación bastante rudimentario en el cual hay que ir descifrando sonido por sonido. Es casi de la edad de piedra. El libro es un objeto bárbaro, incomodo y sumamente caro y el tiempo que exige la lectura ya no está a la altura de nuestra época, es reaccionario, es una posición para èlites selectas. Las grandes obras de la literatura quedarán para fósiles, esto va para la imagen y con el tiempo para la telepatía.
IMPACTO DE LO ESCRITO
Resulta muy difícil comprender la historia de lo que llegará a ser América española sin pensar en la aparición de la revolución tipográfica y a la extensión de la civilización de lo escrito implantadas en una sociedad sin escritura.
Es sorprendente la presencia de lo escrito en medios sociales que desconocían por completo la escritura y la lectura. La reducción y sometimiento de los grupos aborígenes a través de la fuerza de las armas o del acercamiento amistoso complementado con la entrega de objetos desconocidos supuso la presencia de la escritura y de lo escrito, a través de la lectura de textos reales.
Por la vía a veces de lo impreso, a veces de lo manuscrito, lo escrito se instaló en el corazón mismo de sociedades que hasta antes se encontraban por fuera de la escritura, reestructurando ese mundo oral que penetraba, mundo que a su vez de rebote condicionaría y moldearía la civilización de lo escrito, dice el profesor Renán Silva..
El proceso de aculturación, bajo la forma de evangelización, fue ante todo un proceso de occidentalización, no solamente por lo que significó la imposición de las nuevas referencias de lo sobrenatural cristiano, sino por la inclusión de estas sociedades en la esfera de la escritura y de lo escrito, una de las características más distintivas de la civilización Occidental.
LOS PREGONEROS
La transmisión de todo esta información corría por cuenta del impreso, cuando se trataba de disposiciones llegadas del centro de la Monarquía, pero era internamente replicada a través de formas manuscritas, por tratarse de una posesión colonial en donde la imprenta fue casi inexistente hasta finales del siglo XVIII.
Su reproducción ampliada incluía el uso de las formas colectivas de lectura, ya que era información que era habitualmente pegada en plazas públicas y en todo tipo de lugares de reunión. Esa forma de dotar a la información de carácter público era combinada, en una sociedad analfabeta de manera dominante, con el recurso al pregonero, una especie de empleado municipal encargado de cantar las disposiciones administrativas, al tiempo que se acompañaba con el ruido de la corneta y del tambor. Los pregoneros fueron utilizados también en la comunicación de muchas otras novedades (las muertes, los matrimonios y nacimientos, la realización de un viaje a Madrid o a Roma) y en la difusión de Relaciones impresas que llegaban con los barcos, pues recitando sus títulos y alborotando sobre su contenido invitaban a las gentes a invertir unas cuantas monedas en la lectura de las novedades que les proponían.
En general, la prensa y el periodismo fueron inseparables de la imprenta, pero, en hispanoamérica hubo algunas excepciones, pues existieron gacetas manuscritas como relevo del impreso. En el siglo XVII cuando los pliegos llegados a Cartagena de Indias con noticias impresas o introducidos desde el Perú eran de nuevos copiados de manera manuscrita, extendiendo la circulación de este bien escaso y ampliando la difusión de las novedades que contenían.
EL PRIMER PERIODICO MANUSCRITO
Hacia finales del siglo XVIII se impuso el uso social amplio de la imprenta. Pero, hacia finales de los años 70 de ese siglo, circuló en Santafé una gaceta manuscrita de tipo humorístico titulada Monserrate –el nombre del cerro tutelar de la ciudad-. No más de 10 ejemplares y con incierta periodicidad. No se trataba de un ejemplar de prueba que conociera primero la forma manuscrita antes de ir a la imprenta. La forma manuscrita era su forma Terminal y los 10 ejemplares copiados estaban dedicados a la lectura colectiva del círculo de amigos que la publicaba y desde luego que no se destinaban para la venta.
LAS IMPRENTILLAS
En la colonia española fueron comunes las imprentillas, pequeñas cajas móviles de letras que permitían la reproducción de un corto número de pequeñas hojas sueltas en donde se imprimían noticias diversas, casi siempre libelos acusatorios contra algún funcionario virreinal de origen español, informaciones sobre fiestas religiosas, sobre sermones y procesiones, invitaciones a actos académicos de “sustentación de conclusiones” –especies de exámenes públicos finales que presentaban los estudiantes universitarios- o calumnias contra cualquier vecino o grupo familiar con el cual se tenía una diferencia o se enfrentaba un pleito. Esas imprentillas fueron un elemento dinámico en la circulación local de informaciones y resultarán un instrumento supremamente útil de agitación política después de 1808, ya iniciada la crisis de la Monarquía española.
IMPRESOS PARA ANALFABETAS
Con imprentas formada con piezas nuevas y viejas, por primera vez en su historia el virreinato contó con algo que semejaba a una imprenta moderna, relacionada con fines políticos y de instrucción de la gente corriente, incluso de esa mayoría que se encontraba por fuera del alfabeto, pero que podía participar del mundo del impreso a través de la lectura colectiva y de sus relevos orales, sobre todo cuando se trataba , de grandes carteles en los que se anunciaba sobre las nuevas medidas administrativas, las fiestas cívicas o algunas de las celebraciones académicas, una información más civil y menos religiosa o eclesiástica.
UNA VULGATA CRIOLLA
En el caso colombiano, el siglo XIX sería el periodo de generalización del uso de la imprenta, una invención moderna que los nuevos ciudadanos en formación de las ciudades y pueblos adonde llegaba, parecen haber saludado con una emoción ingenua que expresaba su fe en el progreso y en el nuevo curso de la sociedad , aunque no se reparara en las limitaciones estructurales que introducía el analfabetismo mayoritario de la sociedad.
Así, en la América católica la lectura directa de la Biblia nunca se planteó como un objeto de urgencia, ni para las elites ni para los grupos populares, por cuanto su lectura era exclusivamente asunto de los ministros de la Iglesia habiendo existido más bien prohibiciones respecto de su lectura, o por lo menos vigilancia sobre sus lectores.
REPETICIÓN Y MEMORIA
La evangelización fue esencialmente para los grupos populares un problema de repetición y de uso de la memoria, antes que un problema de lectura, y si bien se imprimieron con grandes tirajes los catecismos, siempre fueron bienes escasos, antes que un objeto que de manera común se encontrará en las casas de las gentes. El mecanismo esencial de evangelización era el de la asistencia a las prédicas en la iglesia y la participación en las reuniones de catecismo, apoyadas todas en la repetición y en el canto.
ANTE TODO EL OIDO Y LA VISTA
La evangelización se logró a través de las formas de participación colectiva en las ceremonias dentro y fuera de la iglesia –la misa y las procesiones-, en donde el sentido privilegiado era el del oído -que escucha la palabra- y sobre todo la vista que se ejerce sobre las imágenes colocadas en el templo y portadas en las procesiones y dispuestas para la contemplación y para la interiorización de los misterios profundos de la fe, lo que sustituía la lectura del texto, y mucho más su lectura silenciosa.
¿LIBERTAD Y ORDEN?
En el contexto socio-polìtico creado por la crisis de la Monarquía española a comienzos del siglo XIX, las funciones del impreso y de la prensa se verán profundamente modificadas, las formas de lectura colectiva verán renovada su fuerza tradicional, y nuevas articulaciones entre lo impreso, lo manuscrito y lo oral ganarán un lugar en la sociedad, por lo menos hasta terminada la guerra de liberación nacional e iniciada la construcción republicana de la sociedad, después de 1820, momentos en que las discusiones sobre la libertad de imprenta empezarán a recoger los necesarios temas del orden y las restricciones a la libertad, en una sociedad urgida de estabilizar algunas de sus instituciones.
LA IMPRENTA DE MORILLO
Todos los actores políticos supieron desde el principio que se trataba de una guerra de opinión –lo supo el General Pablo Morillo, encargado después de 1815 de la reconquista del Virreinato, y quien no dudó en incluir dentro de su equipaje al lado de soldados y fusiles una… imprenta-.
Una guerra en la que el impreso y la prensa iban a tener un lugar central y serían esenciales para la configuración de la nueva opinión pública. De ahí que el espacio urbano haya sido desde el principio invadido por la propaganda política, a través de carteles, de folletos y de octavillas salidos de las dos imprentas existentes en Santafé, en las imprentillas que como de la nada empezaron a aparecer en ciudades grandes y pequeñas, y en las nuevas imprentas muy pronto adquiridas por diferentes provincias, todas portadoras de un nuevo lenguaje que puede ser leído como el signo mayor de esta fase inicial de implantación de la política moderna

CULTURA
Ser es ser retratado.

Ser es ser retratado.

  Cuenta Porfirio en alguna página, que Plotino de Alejandría se negó a hacerse retratar alegando que él era solamente la sombra de su prototipo platónico y que el retrato sería sombra de una sombra. Así, la fotografía sería la sombra de una sombra de una...